Dato oficial

Fuerte baja de la pobreza: cayó al 28,2% en el país y al 22,3% en el Gran Rosario

El Indec informó una mejora sostenida en el segundo semestre de 2025, con caídas tanto en pobreza como en indigencia. El dato marca una continuidad en la tendencia descendente iniciada tras el pico registrado a comienzos de 2024 y representa el nivel más bajo desde 2018. Además, implica una mejora frente al 31,6% registrado en el primer semestre de 2025.

La pobreza en la Argentina se ubicó en 28,2% durante el segundo semestre de 2025, lo que representa 8,5 millones de personas, según el último informe del Indec. En paralelo, la indigencia alcanzó el 6,3%, con 1,9 millones de personas en esa situación.

El dato marca una continuidad en la tendencia descendente iniciada tras el pico registrado a comienzos de 2024 y representa el nivel más bajo desde 2018. Además, implica una mejora frente al 31,6% registrado en el primer semestre de 2025.

En el Gran Rosario, la baja fue aún más pronunciada: la pobreza cayó a 22,3%, lo que equivale a 303.598 personas, mientras que la indigencia se ubicó en 3,9% (53.378 personas). En términos de hogares, la pobreza alcanzó al 16,6%.

La comparación interanual muestra un descenso significativo. En el segundo semestre de 2024, la pobreza en el aglomerado rosarino era de 32,4%, lo que implica una reducción de más de 10 puntos porcentuales en un año, equivalente a cerca de 140.000 personas.

A nivel nacional, la evolución reciente refleja el impacto del ciclo económico: tras el salto al 52,9% en el primer semestre de 2024, en medio del shock inflacionario posterior a la devaluación inicial del gobierno de Javier Milei, el indicador inició una corrección sostenida: bajó a 38,1% en la segunda mitad de 2024, luego a 31,6% y finalmente al nivel actual.

En la provincia de Santa Fe, el informe también relevó que en el Gran Santa Fe la pobreza alcanzó al 30,6% de la población (170.102 personas), con una indigencia del 9,3%.

Los datos consolidan un escenario de mejora relativa, aunque todavía con niveles elevados de vulnerabilidad social, en un contexto donde la recuperación del ingreso real y la estabilidad de precios aparecen como factores clave para sostener la tendencia.