A más de dos años del momento más crítico que atravesó Rosario durante la escalada de violencia de marzo de 2024, el Gobierno de Santa Fe aseguró que los indicadores muestran un cambio de escenario. El secretario de Análisis y Gestión del Ministerio de Justicia y Seguridad, Esteban Santantino, afirmó que los homicidios descendieron un 70% en el departamento Rosario respecto de 2023, mientras que la baja alcanza el 67% a nivel provincial.
El funcionario recordó que 2022 y 2023 fueron los años más violentos de la historia reciente de Rosario, con tasas de homicidios que llegaron a quintuplicar el promedio nacional. En ese contexto, sostuvo que las políticas implementadas desde diciembre de 2023 permitieron revertir una situación que calificó como inédita.
“Marzo de 2024 fue un quiebre para todos nosotros. La ciudad estaba paralizada y los grupos criminales intentaban resistir el avance del Estado utilizando asesinatos de trabajadores inocentes como mecanismo de presión”, señaló.
Según explicó, la reducción de la violencia fue posible gracias a una estrategia basada en el endurecimiento del régimen para detenidos de alto perfil, el refuerzo del despliegue policial, los controles en la vía pública, la coordinación con el Poder Judicial y el acompañamiento legislativo para impulsar nuevas herramientas de seguridad.
Bandas criminales más fragmentadas
Santantino aseguró que el mapa del delito también cambió en Rosario. Explicó que las grandes estructuras criminales que durante años dominaron distintos sectores de la ciudad perdieron capacidad de organización y control territorial.
En ese sentido, indicó que actualmente predominan pequeños grupos vinculados al microtráfico, con alianzas mucho más inestables y una organización menos jerárquica.
No obstante, advirtió que la violencia continúa concentrándose en barrios específicos, por lo que el despliegue policial y de las fuerzas federales sigue focalizado en esos sectores mediante análisis criminal e inteligencia territorial.
El Plan Bandera y la presencia federal
El funcionario destacó especialmente la articulación entre la Provincia y el Gobierno nacional a través del Plan Bandera, que permitió coordinar el trabajo de la Policía de Santa Fe con las fuerzas federales.
En ese marco, afirmó que la ciudadanía ya incorporó la presencia permanente de Gendarmería como parte de la vida cotidiana, por lo que consideró difícil que futuras administraciones desarmen ese esquema de trabajo.
“Cuando los propios vecinos expresan que no quieren que Gendarmería abandone sus barrios, significa que ese dispositivo ya fue legitimado socialmente”, sostuvo.
El cambio de las comisarías por estaciones policiales
Otro de los ejes que defendió Santantino fue la transformación del sistema tradicional de comisarías, al considerar que responde a una lógica de seguridad diseñada hace más de un siglo.
El funcionario explicó que las nuevas estaciones policiales concentrarán tres funciones principales:
- Centralizar la operatividad policial, desde donde partirán patrulleros, motos y caminantes.
- Mejorar la atención al ciudadano, incorporando centros modernos para la recepción de denuncias.
- Brindar mejores condiciones laborales al personal policial, con vestuarios, comedor, gimnasio, auditorios y espacios de descanso.
Según indicó, este nuevo esquema permitirá descentralizar el funcionamiento policial y adaptar la infraestructura a las necesidades actuales de Rosario.
El desafío pendiente
Pese a la mejora de los indicadores de violencia, Santantino reconoció que el objetivo ahora pasa por reducir los delitos predatorios que siguen afectando la vida cotidiana, como los robos de celulares, los escruches y otros hechos contra la propiedad.
“Así como logramos bajar la violencia extrema, ahora tenemos que conseguir que los rosarinos puedan caminar tranquilos sin mirar por encima del hombro cuando pasa una moto”, concluyó.
El funcionario también remarcó que la consolidación de las nuevas cárceles de alta seguridad, el funcionamiento pleno de las estaciones policiales y la continuidad de las políticas implementadas serán claves para sostener los resultados alcanzados y evitar retrocesos en materia de seguridad.
