La polémica por el proyecto inmobiliario previsto en avenida Belgrano 548, a pocas cuadras del Monumento Nacional a la Bandera, sumó un nuevo capítulo. La Defensoría del Pueblo de Santa Fe solicitó información a la Municipalidad de Rosario para conocer los fundamentos de la modificación urbanística que permitiría construir una torre de 11 pisos en un sector alcanzado por normas especiales de preservación.
La iniciativa contempla un edificio de planta baja y once niveles, con una altura cercana a los 35 metros, emplazado en el fondo de una antigua propiedad ubicada dentro del Área de Protección Histórica del entorno del Monumento.
La normativa vigente fija para ese sector una altura máxima de 14,5 metros, por lo que el emprendimiento requiere una excepción que deberá ser aprobada por el Concejo Municipal.
Ante este escenario, la Defensoría requirió detalles sobre el trámite administrativo, los estudios técnicos realizados y los argumentos que justifican modificar las condiciones urbanísticas de una zona considerada de alto valor patrimonial.
El pedido se suma a las objeciones planteadas por vecinos, especialistas y organizaciones vinculadas a la defensa del patrimonio arquitectónico, que cuestionan el impacto que una construcción de esas dimensiones podría tener sobre el paisaje urbano y el entorno del principal símbolo histórico de la ciudad.
Entre quienes expresaron reparos figura el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Santa Fe, Distrito 2, que advirtió que autorizar una excepción de estas características podría sentar un precedente para futuras intervenciones en áreas protegidas.
El proyecto, identificado como mensaje municipal 152/2025 y tramitado en el Concejo bajo el expediente 32.080/2025, propone conservar la casona existente sobre avenida Belgrano y levantar el nuevo edificio en la parte posterior del terreno.
Los desarrolladores sostienen que la iniciativa permitirá financiar la restauración de la vivienda patrimonial y remarcan que la torre estará retirada de la línea municipal para reducir su impacto visual desde la avenida.
Sin embargo, las entidades patrimoniales consideran que el debate excede la preservación de la fachada y se centra en la escala de la nueva construcción, al entender que una torre de 35 metros resulta incompatible con las restricciones urbanísticas que rigen en el entorno del Monumento.
El expediente continúa siendo analizado por la Comisión de Planeamiento del Concejo Municipal, donde ya expusieron representantes de ambas posiciones. Con la intervención de la Defensoría del Pueblo, el municipio deberá responder cuáles fueron los criterios técnicos y urbanísticos utilizados para impulsar la excepción.
La discusión reabre un debate recurrente en Rosario: cómo compatibilizar el desarrollo inmobiliario con la preservación del patrimonio histórico y el cumplimiento de las normas urbanísticas que protegen sectores emblemáticos de la ciudad.
