Las obras para renovar la Plaza de la Cooperación, en Mitre y Tucumán, sacaron a la luz una parte desconocida de la historia de Rosario: debajo del actual espacio público aparecieron cámaras y túneles de mampostería que pertenecerían al antiguo Mercado Norte, demolido hace más de cuatro décadas.
El hallazgo se produjo cuando los trabajos de remodelación avanzaron sobre el sector de veredas y cazuelas. Los trabajadores encontraron estructuras que se extienden por debajo del nivel actual de la plaza y que están conectadas entre sí mediante túneles.
Las primeras evaluaciones indican que esos espacios habrían funcionado como depósitos, cámaras o sectores de descarga del antiguo mercado, aunque todavía se analiza con mayor precisión cuál era su uso original.
La historia que quedó bajo la plaza
El lugar donde hoy funciona la Plaza de la Cooperación fue durante más de un siglo uno de los principales puntos de abastecimiento de Rosario. Allí funcionó el Mercado Norte, inaugurado a fines del siglo XIX y ampliado posteriormente a medida que crecía la actividad comercial.
El mercado perdió protagonismo con el paso de los años y cerró sus puertas en 1979. Al año siguiente fue demolido casi por completo para dar paso al espacio público que existe actualmente.
Más de 40 años después, las obras permitieron encontrar parte de aquella estructura que había quedado enterrada debajo de la plaza.
El hallazgo también afectó al arbolado
El descubrimiento tuvo una consecuencia directa sobre uno de los árboles del lugar. Un ficus había desarrollado sus raíces sobre uno de los túneles, al punto de que parte de la estructura subterránea terminó afectando su sistema de arraigo.
La situación generó además un problema de seguridad: el árbol no contaba con suficiente anclaje y podía quedar expuesto a una eventual caída durante tormentas fuertes. Por ese motivo, el municipio resolvió retirarlo de manera preventiva.
Mientras continúan los trabajos, la Municipalidad analiza alternativas para preservar las estructuras subterráneas, teniendo en cuenta su deterioro, la humedad y los daños acumulados durante décadas.
El desafío será compatibilizar esa posible preservación con la recuperación de la plaza como espacio público, dentro de los plazos previstos para la remodelación.
