Alivio financiero

Tarjetas: el Banco Central pone un límite a las tasas de las emisoras no bancarias

El BCRA fijó en 66,44% nominal anual la tasa de referencia para las financiaciones de septiembre. La medida alcanza a tarjetas emitidas por empresas no financieras y llega mientras crece la morosidad de los hogares.

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) estableció en 66,44% nominal anual la tasa de referencia que funcionará como límite para las financiaciones con tarjetas de crédito y de compra emitidas por empresas no financieras durante el ciclo de facturación de septiembre.

La medida alcanza a tarjetas vinculadas a grandes cadenas comerciales y a otros proveedores de crédito que operan por fuera del sistema bancario tradicional. La normativa determina que esas empresas no pueden aplicar una tasa de interés compensatorio superior en más de un 25% al promedio establecido por el Central.

El porcentaje surge del promedio mensual ponderado por monto de las tasas que el sistema financiero cobró durante agosto para los préstamos personales sin garantía real.

La decisión se conoce en un escenario de mayor dificultad para afrontar las deudas. Según los datos citados en la información, la morosidad de las familias llegó al 12,8% de los préstamos en junio, mientras que específicamente en las financiaciones con tarjetas de crédito alcanzó el 12,6%.

No es la tasa final

El 66,44% no significa que todas las tarjetas puedan cobrar automáticamente ese porcentaje. El límite alcanza a las emisoras no financieras y funciona como una referencia para determinar el máximo permitido.

En el caso de las entidades bancarias, el mecanismo es diferente: la tasa aplicada a la financiación de los saldos de las tarjetas no puede superar en más de 25% la tasa que cada banco cobra por sus propios préstamos personales.

Además, el porcentaje fijado por el BCRA corresponde a una tasa nominal anual (TNA). Por eso, no equivale necesariamente al costo total que deberá afrontar una persona que decide refinanciar el saldo de su resumen.

La medida apunta así a poner un techo a los intereses que pueden aplicar las emisoras no bancarias en un momento en que cada vez más hogares recurren al crédito para sostener sus gastos y enfrentan dificultades para cancelar sus obligaciones.