Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 dejaron en Rosario un nuevo polo de infraestructura deportiva preparado para recibir competencias y eventos internacionales. El Centro Acuático, el Invencible Arena y el estadio multipropósito suman 21.680 metros cuadrados y representaron una inversión cercana a los US$37 millones, que asciende a US$50 millones si se incluyen las obras de urbanización realizadas en la ciudad.
El impacto de los trabajos también alcanzó al sector privado. Más de 400 empresas participaron de la ejecución de obras y de la logística de los Juegos en toda la provincia, mientras que en las tres sedes rosarinas se generaron cerca de 2.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos, subcontrataciones y servicios asociados.
Durante una conferencia de prensa, representantes de Pirámide Construcciones, AC Ingeniería y Depaoli y Troscé Constructora, empresas vinculadas a las obras principales, destacaron la magnitud de los proyectos y el desafío de cumplir con plazos exigentes y requerimientos internacionales.
Obras que movilizaron al sector privado
Luis Trocé, de Depaoli y Troscé Constructora, señaló que la construcción del Invencible Arena implicó un desafío especial por sus dimensiones y por los tiempos disponibles. La obra demandó el trabajo de una importante cantidad de personas, subcontratistas y especialistas y, según explicó, fue una de las obras más relevantes del año para la empresa.
Andrés Cizaruk, de AC Ingeniería, destacó también la complejidad y los plazos del estadio multipropósito. Según indicó, la obra involucró de manera directa e indirecta a entre 300 y 500 personas.
El empresario remarcó además el impacto de la inversión pública en un contexto difícil para la obra privada. “Esta inversión de la provincia les dio a muchos empresarios la posibilidad de sostenerse durante un año más”, sostuvo.
En el caso del Centro Acuático, Esteban Restovich, jefe de obra de Pirámide Construcciones, resaltó el orgullo de la empresa por haber participado de los Juegos y haber contribuido a que las instalaciones estuvieran listas para el evento.
Una red de empresas santafesinas
El ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, destacó el papel de las compañías locales y de toda la cadena de proveedores que se movilizó alrededor de las obras.
“Casi 2.000 trabajadores fueron empleados a través de estas empresas en Rosario”, afirmó, y remarcó además el movimiento generado mediante subcontrataciones a otras firmas, pymes y emprendedores.
Puccini también señaló que los proyectos exigieron trabajar con proveedores internacionales para acceder a insumos que no se producen en el país. Según explicó, esto demandó planificación y capacidad de respuesta por parte de las empresas santafesinas.
Los trabajos fueron reconocidos por el gobernador Maximiliano Pullaro bajo la denominación de “Creadores de Legado”, como parte del impacto que dejaron los Juegos más allá de la competencia deportiva.
El desafío hacia 2029
El diputado provincial e integrante del Comité Organizador, Joaquín Blanco, sostuvo que el impacto de los Juegos continuará después de finalizado el evento.
Además de la infraestructura, destacó la experiencia adquirida por trabajadores y empresas y planteó que Santa Fe 2026 constituye un paso hacia los Juegos Panamericanos Junior de 2029, con Rosario como una de las ciudades que busca consolidar su perfil como sede de grandes acontecimientos deportivos.
“La llama suramericana se apaga, pero queda para la provincia y para la ciudad una infraestructura muy importante, pero también capital humano”, afirmó Blanco.