La crisis de la industria láctea en Santa Fe volvió a encender alarmas tras el anuncio de que Sancor avanzará hacia la quiebra y el freno en la actividad de Lácteos Verónica, dos casos que impactan de lleno en el empleo regional.
El ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, trazó un diagnóstico que pone el foco en problemas internos más que en una crisis generalizada del sector. “No sé si decir que la lechería está en crisis”, afirmó, y remarcó que hay empresas que siguen invirtiendo y ampliando producción pese al contexto.
En ese sentido, sostuvo que las dificultades de ambas firmas responden principalmente a cuestiones de administración y gestión, y describió un escenario crítico en sus plantas: “Verónica está sin producción y Sancor con niveles mínimos”, indicó, al advertir que las estructuras actuales resultan “imposibles de sostener”.
La situación de Sancor es la más delicada. Tras más de un año en concurso preventivo, la cooperativa se encamina a la quiebra con un déficit que supera los 3.000 millones de pesos mensuales. No obstante, el ministro planteó que ese proceso podría abrir una puerta: una eventual reactivación bajo otra figura. “Quienes estén interesados también lo estarán en la marca”, deslizó.
En paralelo, el caso de Verónica presenta un margen distinto. Al no estar concursada, sus dueños cuentan con la posibilidad de vender o incorporar capital para intentar retomar la producción.
Producción en alza y desafío industrial
De cara a los próximos meses, Báscolo advirtió sobre una tensión clave: la combinación de baja demanda interna y un inminente pico productivo. “Entre agosto y septiembre la producción de leche va a ser récord y se van a necesitar plantas para industrializar”, anticipó.
Este escenario plantea un desafío para el sector, ya que la capacidad instalada podría no alcanzar si no se reactivan unidades productivas hoy paralizadas.
Tecnología y empleo
El ministro también abordó el impacto de la tecnología en el mundo laboral. Aseguró que su avance “llegó para quedarse”, aunque relativizó su efecto negativo en el empleo: “en muchos casos no ha significado pérdida de puestos de trabajo”.
En esa línea, remarcó que el eje debe estar en la capacitación, con especial atención en herramientas como la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, destacó que los oficios tradicionales vuelven a ganar relevancia dentro del mercado laboral actual.
