El mercado de alquileres de Rosario atraviesa un escenario cada vez más complejo: aumentan las dificultades para sostener los contratos y también se demora la colocación de las propiedades disponibles.
Un relevamiento realizado por el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Santa Fe, sede Rosario (Cocir), junto con el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), reveló que el 43% de los corredores registró durante el primer cuatrimestre de 2026 rescisiones anticipadas por problemas de pago.
El estudio reunió las respuestas de 261 profesionales de la Segunda Circunscripción, que administran en conjunto alrededor de 47.000 contratos residenciales y comerciales.
Desde el sector atribuyen buena parte de las dificultades al deterioro del poder adquisitivo. Entre las situaciones detectadas aparecen inquilinos que buscan viviendas más económicas, jóvenes que regresan a la casa familiar, parejas que vuelven a compartir vivienda con sus padres y personas que dejan sus alquileres tras perder el empleo o reducirse sus ingresos.
Una oferta que cambia las reglas
El mercado también se transformó para quienes buscan alquilar. Conseguir un nuevo inquilino ya no es un proceso inmediato y los propietarios tienen que esperar más tiempo para cerrar una operación.
Actualmente, solo el 19% de los corredores afirma que una vivienda recibe una reserva antes de cumplir un mes publicada. En el 50% de los casos, la búsqueda demora entre uno y dos meses, mientras que otro 27% necesita entre dos y tres meses y un 4% supera ese período.
El contraste con 2024 es marcado: en mayo de ese año, el 78% de los profesionales aseguraba que las propiedades encontraban interesados en menos de 30 días.
La mayor oferta también fortaleció la posición de los potenciales inquilinos, que ahora pueden comparar más alternativas, recorrer distintas propiedades y negociar el precio publicado mediante contraofertas.
El comercio también ajusta espacios
El escenario se replica en los alquileres comerciales. La caída del nivel de ventas, el aumento de los costos y la necesidad de reducir gastos llevan a empresas y comercios a buscar locales más pequeños.
A eso se suma el crecimiento del comercio electrónico, que redujo la necesidad de contar con grandes superficies destinadas a exhibición y almacenamiento.
En los nuevos contratos de vivienda se observa, mientras tanto, cierta uniformidad: el 91% se firma por 24 meses. En cuanto a las actualizaciones, el 68% establece ajustes cada cuatro meses y el 28% cada tres.
El ICL aparece como referencia en el 59% de los contratos, mientras que el 41% utiliza el IPC para determinar las actualizaciones.
En paralelo, el mercado de compraventa continúa condicionado por la falta de crédito hipotecario. Para Cocir, el acceso limitado a financiamiento sigue siendo uno de los principales obstáculos para que más familias puedan pasar del alquiler a la vivienda propia.
