Los médicos de cabecera del PAMI, agrupados en la Appamia, iniciaron este lunes un paro nacional de 72 horas en rechazo a una resolución que reduce drásticamente sus honorarios. En Rosario, la protesta tuvo su epicentro en la sede ubicada en San Lorenzo al 900.
Según explicaron desde el sector, la nueva normativa fija ingresos mensuales estimados entre 600 mil y 700 mil pesos, cifras que —afirman— no alcanzan para sostener los costos básicos de funcionamiento, como el alquiler de consultorios. “Esto implica una amenaza seria a la calidad y a la subsistencia de la atención”, advirtieron.
Uno de los puntos más cuestionados es el cambio en el esquema de pago: se eliminó la remuneración por consulta individual, lo que genera que, ante múltiples visitas de un mismo paciente, el ingreso por prestación se diluya significativamente. Hasta hace pocas semanas, indicaron, cobraban alrededor de 6 mil pesos por consulta, pero ahora los valores efectivos pueden caer a unos 2.100 pesos.
Los profesionales remarcaron que la medida fue unilateral y sin consenso, tras una resolución emitida el 9 de abril. Además, subrayaron que los valores actuales quedan muy por debajo del mercado, donde otras obras sociales pagan entre 12 mil y 18 mil pesos por consulta.
Más allá del reclamo económico, los médicos hicieron hincapié en el impacto humano del conflicto: la interrupción de la atención afecta directamente a adultos mayores, con quienes mantienen vínculos de años. “Los pacientes pasan a ser familia”, señalaron, al tiempo que pidieron comprensión ante la suspensión del servicio.
Finalmente, los referentes del sector insistieron en la necesidad de que las autoridades locales eleven el reclamo a nivel central para revisar la medida y restablecer condiciones sostenibles. “Hay dos damnificados: el médico y el paciente”, resumieron.
