Infraestructura vial

La concesión de la autopista Rosario-Buenos Aires entra en su tramo final y se acerca la adjudicación

Vialidad Nacional avanza con las últimas etapas del proceso para definir al nuevo operador del corredor. El contrato prevé obras de infraestructura, mantenimiento integral y mejoras en seguridad vial.

El proceso para adjudicar la nueva concesión de la autopista Rosario-Buenos Aires ingresó en su etapa decisiva, con Vialidad Nacional avanzando en las instancias finales antes de definir a la empresa que administrará uno de los corredores viales más importantes del país.

La iniciativa forma parte del plan del Gobierno nacional para reorganizar la red vial mediante nuevos contratos que exigen mayores inversiones, mantenimiento permanente y estándares más altos de calidad en la infraestructura.

De acuerdo con el cronograma oficial, en las próximas semanas se completarán los procedimientos administrativos previos a la adjudicación. Una vez seleccionado el concesionario, se abrirá un período de transición antes de que comience formalmente la operación del corredor.

El futuro contrato establece un amplio programa de obras, que incluirá repavimentación, mantenimiento de puentes, renovación de la señalización horizontal y vertical, mejoras en la iluminación, trabajos sobre banquinas y tareas continuas de conservación para reforzar la seguridad vial.

Además, se incorporarán nuevas tecnologías para el monitoreo del tránsito y la gestión de emergencias, con sistemas destinados a optimizar la asistencia a los usuarios y reducir los tiempos de respuesta ante incidentes.

La autopista Rosario-Buenos Aires cumple un rol estratégico para la logística nacional, ya que conecta los puertos del Gran Rosario con la Ciudad de Buenos Aires y constituye una vía clave para el transporte de cargas y la actividad productiva. Por ese motivo, el avance de la licitación es seguido de cerca por empresas, gobiernos provinciales y usuarios habituales del corredor.

Con la definición del proceso cada vez más cercana, el Gobierno espera que el nuevo esquema de concesión permita mejorar el estado de la autopista y garantizar un plan sostenido de inversiones durante los próximos años, con foco en la infraestructura y la seguridad de quienes transitan por la traza.