Operativo invierno

La asistencia social se dispara en Rosario: los pedidos de ayuda crecieron 60% en un año

Con los paradores cerca de su capacidad máxima, el municipio ampliará el refugio Grandoli en julio. También crece la cantidad de jubilados que buscan comida para aliviar gastos.

La demanda de asistencia social aumentó un 60% en Rosario en el último año y puso al límite la capacidad de los refugios municipales, en un contexto marcado por la llegada del invierno y el incremento de personas que requieren ayuda alimentaria y alojamiento.

Ante este escenario, la Municipalidad anunció que durante julio ampliará el refugio Grandoli, ubicado en Esmeralda 3549, con la incorporación de unas 60 nuevas plazas para atender una demanda que no deja de crecer.

La medida se da en paralelo con la reactivación del colectivo solidario para personas en situación de calle, que este miércoles retomará sus recorridos nocturnos por la ciudad para ofrecer comida caliente, refugio y un espacio seguro donde pasar la noche.

El subsecretario de Abordaje Integral municipal, Gabriel Pereyra, advirtió que los principales indicadores muestran un incremento sostenido de las solicitudes de asistencia. Según detalló, durante el último mes el Sistema Único de Atención (SUA) recibió alrededor de 1.500 llamados para reportar personas durmiendo a la intemperie, mientras que unas 600 personas se acercaron por sus propios medios a las dependencias municipales en busca de ayuda.

La creciente demanda impacta directamente sobre la capacidad de alojamiento disponible. Actualmente, los paradores registran niveles de ocupación que oscilan entre el 90 y el 95 por ciento, una situación que llevó al municipio a acelerar la ampliación de la infraestructura existente.

“Vamos a inaugurar un ala más en Grandoli”, señaló Pereyra, quien precisó que la obra estaría operativa hacia mediados de julio y permitirá sumar alrededor de 60 camas.

Pero el fenómeno ya no se limita a las personas en situación de calle. Desde los equipos territoriales detectaron un aumento de vecinos con vivienda propia que recurren a la asistencia alimentaria para afrontar la crisis económica.

Según explicó el funcionario, durante las recorridas realizadas en distintos puntos de la ciudad, especialmente en la plaza Montenegro, observaron una mayor presencia de personas con domicilio fijo que se acercan a buscar una ración de comida.

Entre ellos, sobresale un grupo que hasta hace poco no aparecía con frecuencia en estos dispositivos: los adultos mayores. “Principalmente son jubilados”, indicó Pereyra, y explicó que muchos recurren a la asistencia para reducir gastos cotidianos. En numerosos casos, agregó, buscan una comida caliente para “ahorrarse la cena” y poder destinar sus ingresos a otros gastos esenciales.

El panorama refleja el impacto de la crisis sobre sectores cada vez más amplios de la población y anticipa un invierno con una fuerte presión sobre los dispositivos de asistencia social de la ciudad.