Entrevista

“El juez tiró una moneda al aire para ver cómo cae”

Estanislao Bougain, director independiente de Vicentin, aún no sale de su asombro por la decisión del juez Lorenzini de no homologar la propuesta de pago.

Estanislao Bougain, director independiente de Vicentin, aseguró que no encuentra razones para explicar por qué el juez de Reconquista Fabián Lorenzini no homologó la propuesta de pago que la empresa había presentado después de acordar con todas las partes para superar la etapa del concurso de acreedores.

“Es muy difícil saber hoy cómo seguirá la causa, nosotros mismos no tenemos respuestas. La decisión del juez Lorenzini cayó como un balde de agua fría. Nadie, pero nadie nadie esperaba esa resolución”, se sinceró Bougain entrevistado por Marcelo Fernández en CNN Radio Rosario.

“Era un expediente bien armado, con prueba constituida, con evaluaciones que pidió hacer el juez y que resultaron todas en favor de que la propuesta de pago es mejor que la quiebra; todas las evaluaciones superan el test de la quiebra, y el juez empieza su resolución diciendo que rechaza las impugnaciones que recibimos. Hace una serie de elucubraciones que, como cualquiera, puede opinar sobre lo que dice la propuesta, pero lo que no puede hacer es apartarse de los límites que tiene y decir que ‘por estas elucubraciones yo considero que no puedo homologar, y en consecuencia rechazo a la homologación’. Nadie esperaba esta situación y la verdad es que ahora se abre un signo de interrogación”, añadió.

—¿Cuál parece ser el principal motivo por el que no da la homologación?
—Él cree que se podría haber hecho un esfuerzo mayor. Nunca vamos a saber si esto es cierto o no, lo que a mí me consta, porque yo estuve en primera línea de esas negociaciones, es que fuimos hasta el límite de todas las posiciones de las partes intervinientes. El trabajo nuestro fue compaginar todo eso y la propuesta fue aprobada por la Asamblea de Accionistas y los acreedores, y además los interesados estratégicos comprometieron el aporte de 800 millones de dólares. Hacer todo eso fue una cuestión muy compleja. Y ahora estamos expuestos a un punto de interrogación, que es doble. Siendo que es tan importante lo que acaba de resolver, y que nosotros estamos apelando, le pedimos por favor que suspendiera los efectos de su sentencia hasta que la Cámara resuelva si tiene o no razón. Tampoco nos permitió suspender los efectos, entonces lo concreto al día de hoy es que el cramdown está marchando.

—En la hipótesis de que esto salga bien, ¿qué es lo que hay sobre la mesa?
—Hay tiempos distintos. Para organizar la respuesta hay que ir por los tiempos. Lo primero no es saber si el cramdown va a salir bien o va a salir mal, lo primero es saber si se va a abrir el cramdown. Es lo que estamos discutiendo ahora. En realidad, estamos especulando porque para que se abra hace falta que alguien más que Vicentín, que por supuesto en caso de que el cramdown se concrete Vicentín se va a inscribir, pero con la mera inscripción en ese registro no alcanza. Hace falta que se inscriba alguien más. Ese alguien más tiene que tener una cantidad de requisitos propios, tiene que cumplirlos, tiene que depositar 100.000 dólares en la cuenta del juzgado, tiene que presentar un plan de empresa… debe ser alguien que tenga la envergadura de participar del cramdown. No se inscribe la primera persona física que aparece o que tiene 100.000 dólares en el bolsillo. Se inscribe una empresa que reúna una cantidad de requisitos y esas empresas no toman semejante decisión en diez minutos.

—Ahora, la presidenta del Banco de la Nación, Silvina Batakis, dijo que estaban viendo la posibilidad de comprar acciones de Vicentín. Eso suena de entrada absolutamente irresponsable porque esta mujer se va, en el mejor de los casos, en diciembre.
—Bueno, después dijo más. Después se explicó un poco mejor. En realidad no está pensando en participar del cramdown, sino en apoyar a algunos grupos que puedan participar del cramdown. Entonces ya es un jugador tremendamente importante que se contradice. Primero dice ‘voy a avanzar’, pero después dice ‘nosotros no podemos participar de la adquisición de Vicentín’. El juez lo que hizo fue tirar una moneda al aire para ver cómo cae. Yo creo que habrá pensado, habrá descontado que alguien se va a anotar.

—Las tres empresas que están sosteniendo hasta ahora el funcionamiento de Vicentín, ¿han hecho alguna manifestación? Ahora todo el mundo mira a la empresa, son los que pueden inscribirse.
—Por supuesto, hablamos con ellos. El panorama que encontramos en esas conversaciones es el que acabo de decir: están estudiando, pero les falta tiempo, necesitan pasar por sus comités, hacer análisis. Es difícil. Ninguna compañía grande, no solamente estas tres, puede tomar decisiones tan rápidas. Ninguna. La verdad es que el juez ha tomado una decisión que, más allá de la sorpresa, cuesta entender. Es una decisión irresponsable porque por proteger lo que cree que podría haber sido un esfuerzo mayor, arriesga todo lo que hay.

—¿Puede ser que haya sufrido el juez algún tipo de presión?
—No lo podemos saber… Yo no veo por qué hizo esto. No solamente no me corresponde hacer especulaciones, sino que además a título personal no las hago, porque de verdad ahora tengo que enfrentarme a la situación que es. Y la nueva situación es que tengo que conseguir que la Cámara suspenda el trámite del cramdown para evitar que el viernes estemos realmente en una situación de catástrofe. No veo a ninguno de los que propusieron el cramdown tantas veces diciendo ahora ‘yo me anoto’. Entonces, no sabemos a dónde vamos. Estamos en una situación de moneda en el aire de una manera absolutamente innecesaria. Porque estaba todo ordenado y de repente terminó mal.