En el marco del anuncio del Gobierno nacional sobre un nuevo esquema de privatización y concesión de rutas, desde la provincia de Santa Fe expresaron serias dudas sobre la aplicabilidad del plan en territorio santafesino. Pablo Seghezzo, titular de Vialidad Provincial, advirtió que existen corredores donde el beneficio económico para un privado es inexistente, lo que condenaría a esas rutas al abandono.
“Hay que entender que la red vial argentina tiene unos 40.000 kilómetros pavimentados. Hay tramos con mucho tráfico donde puede cerrar una concesión, pero en otros el tránsito es muy escaso“, explicó el funcionario. Como ejemplo, citó la Ruta Nacional 95, en el tramo Tostado-Vera: “Ahí el tránsito no te va a dar un beneficio económico; por ende, no se va a licitar. Y eso también hay que mantenerlo”, señaló.
Seghezzo marcó una fuerte diferencia entre la gestión vial que encabeza el gobernador Maximiliano Pullaro y la actual administración nacional. “Si nosotros pudiéramos hacer a nivel nacional lo que Santa Fe piensa, estaríamos haciendo todo diferente”, afirmó, mencionando obras locales como el tercer carril de la autopista Rosario-Santa Fe y la repavimentación de diversos tramos provinciales.
“Ojalá Nación hiciera la décima parte de lo que estamos haciendo nosotros. El Gobernador lo dijo claramente: ‘Si Nación no puede mantener las rutas, que nos las den, que nosotros nos vamos a hacer cargo'”, recordó Seghezzo, confirmando que, hasta el momento, no hubo avances ni respuestas favorables a este pedido de transferencia de jurisdicción.
La crítica de la provincia no solo apunta a la planificación a largo plazo, sino al estado de abandono cotidiano de los corredores nacionales que atraviesan Santa Fe. Según el funcionario, el organismo nacional luce “virtualmente desmantelado”, al punto de no cumplir con tareas básicas de mantenimiento como el corte de pasto o la iluminación.
Un caso emblemático es la Circunvalación de la ciudad de Santa Fe. “La iluminación en el tramo que está funcionando la pagó la provincia. Por lo menos con luz se ven los baches”, ironizó Seghezzo. En ese sentido, alertó sobre el deterioro del tramo que une Cilsa con el Hipódromo, donde la calzada de hormigón presenta roturas graves.
“Un bache en el hormigón no es lo mismo que en el asfalto; no se puede raspar y tirar una capa encima. Hay que demoler y volver a hacer, es mucho más complejo y costoso”, advirtió.
Finalmente, el administrador de Vialidad Provincial cuestionó la retención de recursos por parte del Estado central: “Ellos se quedan con los impuestos, con Ganancias, con el IVA y con el impuesto al combustible. Lo mínimo que pedimos es que mantengan las rutas”.
