En una entrevista centrada en el presente y futuro del sector de la construcción, Ricardo Griot, director de Pecam y referente de la Cámara Argentina de la Construcción, repasó la evolución de su empresa desde una constructora tradicional hacia un modelo de desarrolladora integral, al tiempo que planteó una mirada crítica sobre el atraso tecnológico del rubro en el país.
De constructora a desarrolladora
Griot explicó que Pecam, empresa familiar con amplia trayectoria en obra pública y privada, inició un proceso de transformación estratégica para convertirse en desarrolladora. Según señaló, esta evolución respondió a la visión de un mercado inmobiliario más organizado, con reglas claras, acceso al crédito y mayor profesionalización.
Desde su participación institucional en la Cámara Argentina de la Construcción y en la Federación Interamericana de la Construcción (FIC), el empresario sostuvo que pudo observar modelos regionales con mayor integración financiera y normativa, elementos que considera imprescindibles para el crecimiento sostenido del sector en Argentina.
Expansión a Buenos Aires y adaptación a las crisis
En los últimos años, Pecam amplió sus operaciones hacia la ciudad de Buenos Aires, donde ejecuta proyectos tanto como constructora como desarrolladora. Griot remarcó que la clave para sostener la expansión en un contexto macroeconómico volátil fue la reinversión sistemática de utilidades.
En un país marcado por ciclos de crisis recurrentes, el empresario subrayó que la fortaleza financiera construida a partir de la reinversión permitió atravesar escenarios adversos sin desarticular la estructura operativa.
El agotamiento del modelo tradicional en Rosario
Al analizar el mercado inmobiliario de Rosario, Griot afirmó que el esquema tradicional de inversión —basado en la conversión de pesos a dólares con una renta posterior— muestra signos de agotamiento.
En su visión, el crecimiento futuro del real estate dependerá de la profesionalización del desarrollo y de la recuperación de herramientas fundamentales como el crédito hipotecario. “Sin crédito no hay escala”, sintetizó implícitamente su diagnóstico, vinculando el desarrollo inmobiliario con el crecimiento estructural del país.
Atraso tecnológico y cambio cultural
Uno de los puntos más enfáticos de la entrevista fue la referencia al “atraso fenomenal” de la construcción en Argentina frente a estándares internacionales. Griot mencionó la baja adopción de tecnologías industrializadas, como paneles prefabricados y sistemas constructivos más eficientes.
Según explicó, la lentitud de los procesos y la resistencia cultural al cambio impactan directamente en la productividad. No obstante, reconoció que la transformación tecnológica no es inmediata y requiere un proceso gradual de adaptación empresarial y laboral.
Infraestructura y empleo: un desafío estructural
El director de Pecam insistió en que la inversión en infraestructura es un pilar esencial para el crecimiento económico y debe sostenerse mediante un esquema mixto público-privado.
También advirtió sobre la paradoja que enfrenta el sector: a pesar de la pérdida de puestos de trabajo en los últimos años, existe escasez de mano de obra calificada. Para Griot, esta contradicción evidencia problemas estructurales de formación, productividad y modernización tecnológica.
Sustentabilidad y nuevos polos de desarrollo
En cuanto a la planificación urbana, Griot destacó la creciente exigencia del mercado y de los organismos internacionales en materia de diseño sustentable. Señaló que los proyectos de calidad, con estándares ambientales claros, serán cada vez más demandados, tanto por inversores como por el mercado de capitales.
Asimismo, consideró que Rosario debe ampliar su mirada territorial y explorar nuevos desarrollos hacia el sur, norte y oeste de la ciudad, superando la concentración histórica en el área central.
En síntesis, la entrevista dejó en evidencia una agenda que combina transformación empresarial, modernización tecnológica y necesidad de financiamiento estructural. Para Griot, el futuro de la construcción en Argentina dependerá menos de la coyuntura y más de la capacidad del sector para profesionalizarse, innovar y articular inversión pública y privada de manera eficiente.
