Un relevamiento conjunto de la Universidad de San Andrés (UdeSA) y Mercado Libre marcó que, durante el último mes, el precio de los departamentos en la ciudad subió 7%, mientras la oferta se retrajo con fuerza: las publicaciones activas de departamentos cayeron 13,2% y las de casas se desplomaron 32% en apenas 30 días.
La presión se sintió especialmente en el centro rosarino, donde la alta demanda llevó los valores a un incremento promedio del 7,5%, por encima del promedio general de la ciudad. El informe advierte que la expansión de la oferta que se venía observando se frenó, un dato que anticipa más tensión en el corto plazo.
“No hay estadísticas oficiales: el Estado se retiró”
Desde la Asociación de Inquilinos de Rosario, su presidente Emmanuel Canelli cuestionó la falta de información pública y sostuvo que, en materia habitacional, el Estado nacional “se ha retraído totalmente”.
“Hoy no existe información oficial. En algún momento la lucha era por tener números oficiales, estadísticas oficiales. Eso quedó en el pasado”, afirmó.
En ese marco, Canelli remarcó que la suba de los alquileres se volvió una constante: “Mes a mes se viene registrando esto: siempre están por encima de la inflación, todos los meses”.
Más oferta, pero no más barato: “se importó la lógica del temporario”
El dirigente también puso el foco en el cambio de reglas tras la derogación de la ley de alquileres por decreto. Según señaló, cuando se flexibilizó el mercado se prometieron dos resultados: más oferta y baja de precios. Para él, solo se cumplió el primero.
“Con la derogación de la ley de alquileres se había prometido que haya una alza en la oferta. Eso se cumplió, pero hay un trasfondo: se trasladaron las lógicas del alquiler temporario al alquiler habitacional. Y eso significó que la oferta exista, pero la segunda promesa —que bajen los precios— no sucedió”, planteó.
Un escenario que se endurece
El dato de febrero agrega una señal que inquieta: además de que los valores suben, la oferta se está achicando, lo que deja menos margen para comparar, negociar o esperar mejores condiciones.
Con aumentos mensuales que superan a la inflación y un stock que se contrae —sobre todo en casas—, el mercado rosarino entra en marzo con una tendencia clara: alquilar no solo cuesta más, sino que también se volvió más difícil.
