ENTREVISTA

Santa Fe busca reordenar el sistema educativo con foco en alfabetización, evaluación y cambios estructurales

En diálogo con Marcelo Fernández, el ministro José Goity atribuyó el deterioro educativo a fallas sistémicas y planteó una agenda integral que incluye más exigencia, regulación del uso de tecnología, como celulares y reformas en la secundaria.

El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, trazó un diagnóstico crítico sobre el estado del sistema educativo y defendió una estrategia de reforma centrada en recuperar aprendizajes, ordenar el funcionamiento institucional y redefinir el rol de la escuela frente a los cambios tecnológicos y sociales.

“El problema es sistémico: el sistema no está funcionando como debería”, sostuvo, al referirse a un deterioro sostenido de la calidad educativa en los últimos 15 a 20 años, reflejado en evaluaciones de aprendizaje. Si bien reconoció factores externos como la pandemia, la crisis social y el impacto de la tecnología, subrayó que la responsabilidad principal recae en la gestión educativa.

Alfabetización como prioridad estructural

En ese marco, destacó el Plan Raíz como la política central de la gestión. El programa apunta a garantizar la alfabetización plena en tercer grado mediante un enfoque unificado en toda la provincia.

La iniciativa incluye la adopción de un mismo método de enseñanza, capacitación docente sistemática y la distribución de materiales comunes para alumnos y maestros. Según Goity, este esquema ya muestra “resultados rápidos y contundentes”, incluso en contextos vulnerables.

El ministro planteó que la alfabetización no es solo un objetivo pedagógico, sino la base sobre la cual se puede reconstruir el sistema educativo.

Evaluación y exigencia: un cambio de enfoque

Otro de los ejes centrales es la recuperación de la evaluación como herramienta clave. Goity cuestionó el abandono de los sistemas de medición y criticó políticas como la no repitencia.

“Cuando dejamos de evaluar, invisibilizamos a los chicos que necesitan más apoyo”, afirmó. En ese sentido, destacó la implementación de pruebas propias en la provincia, como las evaluaciones censales de fluidez lectora en segundo grado, inexistentes hasta ahora en Santa Fe.

El objetivo, explicó, es avanzar hacia un sistema con mayor exigencia, pero basado en información concreta sobre los aprendizajes.

Tecnología: entre la oportunidad y el límite

En relación al impacto de la tecnología, el ministro planteó una postura intermedia. Por un lado, impulsa la capacitación docente en herramientas digitales e inteligencia artificial, que considera clave para el futuro educativo.

Por otro, advirtió sobre los efectos negativos del uso indiscriminado de dispositivos, especialmente en edades tempranas. En esa línea, confirmó la prohibición del celular en primaria y su uso restringido en secundaria, únicamente bajo criterios pedagógicos.

Además, remarcó la necesidad de formar a los estudiantes en un uso responsable y crítico del entorno digital.

Docentes: capacitación y centralidad en el sistema

Goity enfatizó el rol del docente como actor clave del cambio educativo. La estrategia oficial incluye programas de formación continua, tanto en alfabetización como en competencias digitales.

Según el ministro, el dominio de nuevas herramientas por parte de los docentes permitirá no solo mejorar la enseñanza, sino también transmitir esas habilidades a los alumnos.

Secundaria en crisis: rigidez y falta de sentido

Uno de los diagnósticos más duros apuntó a la escuela secundaria. Goity la definió como un nivel “rígido” que ha perdido utilidad y sentido para los estudiantes.

Frente a esto, propuso avanzar hacia un modelo más flexible, con un primer ciclo de formación general y un segundo tramo adaptable a intereses individuales, orientado tanto a estudios superiores como al mundo del trabajo.

También cuestionó la falta de conexión entre la escuela y las demandas del sector productivo, lo que genera dificultades de inserción laboral.

Educación y empleo: una brecha a cerrar

El ministro reconoció la existencia de un desajuste entre la oferta educativa y las necesidades del mercado laboral. Empresas con vacantes sin cubrir y jóvenes sin empleo reflejan, según señaló, un problema estructural.

Para abordarlo, destacó el trabajo conjunto con el sector productivo y el fortalecimiento de la educación técnica, así como la necesidad de formar perfiles más flexibles y adaptables.

Infraestructura y gestión

En materia edilicia, Goity aseguró que todas las escuelas de la provincia están en mejores condiciones que al inicio de la gestión, tras un proceso de inversión y mantenimiento.

Sin embargo, relativizó el peso de la infraestructura frente a otros factores. “La diferencia la hacen los equipos directivos y docentes”, sostuvo, al remarcar la importancia del factor humano en el funcionamiento escolar.

Convivencia y autoridad

El ministro también abordó el aumento de la conflictividad social y su impacto en las escuelas. Si bien reconoció tensiones, afirmó que el Estado respalda a docentes y directivos para fortalecer la autoridad pedagógica.

En ese sentido, consideró que una escuela que funciona adecuadamente puede contribuir a mejorar la convivencia social en su entorno.

El desafío político: consensos y reformas

Finalmente, Goity planteó que las transformaciones profundas requieren consensos amplios y cambios normativos, incluyendo reformas en la legislación educativa.

Destacó como avance la incorporación en la Constitución provincial de la obligación del Estado de rendir cuentas sobre los aprendizajes, y sostuvo que el objetivo central es que las políticas educativas sean evaluadas por sus resultados.

“Queremos que nos midan por si los chicos aprenden o no”, concluyó.