La alarma por amenazas difundidas en redes sociales volvió a alterar la rutina escolar en Rafaela y derivó en medidas excepcionales dentro de una escuela técnica de la ciudad. En la Escuela Técnica Malvinas Argentinas se les pidió a los alumnos asistir sin mochilas o, en caso de llevarlas, permitir una revisión voluntaria de su contenido, en un intento por reducir temores y prevenir riesgos.
La decisión fue adoptada luego de la circulación de mensajes desde una cuenta falsa en los que se mencionaban posibles ataques a distintas instituciones educativas, incluida esa escuela. La directora Romina Indelman explicó que la medida buscó transmitir tranquilidad, aunque aclaró que las autoridades escolares no tienen facultades para requisar pertenencias, por lo que solo pudieron apelar a la colaboración de estudiantes y familias.
Según relató la directiva, la respuesta de la comunidad educativa fue favorable. Padres y madres acompañaron la decisión e incluso enviaron autorizaciones para que se pudiera observar el interior de los bolsos, mientras que los alumnos aceptaron el procedimiento sin conflictos. Aun así, Indelman remarcó que se trata de una situación incómoda y ajena a la vida cotidiana de una escuela, porque coloca a docentes y estudiantes en una dinámica de sospecha que nadie desea naturalizar.
La directora también explicó que fue ella misma quien radicó la denuncia apenas tomó conocimiento de las amenazas, luego de que alumnos alertaran sobre los mensajes que circulaban online. Ese paso derivó en la intervención de la Policía de Investigaciones y, según informó Aire de Santa Fe, en la detención de un menor en Sunchales como presunto autor de esas intimidaciones.
Pero junto con las medidas preventivas, el episodio dejó al descubierto otro problema: la sensación de desamparo de los equipos directivos. Indelman cuestionó la falta de información oficial y sostuvo que gran parte de las novedades sobre el caso las conocieron a través de los medios. También señaló que, aunque hubo presencia de la Guardia Urbana frente al establecimiento, esa asistencia llegó sin comunicación previa y con un alcance limitado.
En ese contexto, la directora resumió el clima que atraviesan las escuelas con una frase que refleja la carga emocional del momento: dijo que la situación es angustiante y que muchas veces se sienten solos. Según planteó, la principal contención hoy proviene de la propia comunidad educativa, a través del acompañamiento entre docentes, estudiantes y familias.
El caso se inscribe en un escenario más amplio de preocupación en el centro-oeste santafesino, atravesado por el impacto que dejó el ataque de San Cristóbal y por una seguidilla de episodios que encendieron alertas en otras escuelas de la región. En Rafaela, esa tensión ya se tradujo en controles preventivos, denuncias policiales y una demanda cada vez más fuerte de respaldo institucional para quienes deben sostener el funcionamiento diario de las escuelas en medio de la incertidumbre.
