Incentivo productivo

Reglamentan el RIMI para impulsar inversiones pyme con beneficios fiscales

El nuevo régimen fija montos mínimos y ventajas impositivas para fomentar inversión, empleo y exportaciones en pequeñas y medianas empresa.

El Gobierno nacional reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) a través del Decreto 242/2026, con el objetivo de dinamizar la inversión de las pymes y fortalecer la actividad productiva. La medida establece beneficios fiscales y condiciones de acceso para empresas que busquen ampliar su capacidad en los próximos dos años.

El esquema apunta a mejorar la competitividad del entramado productivo y generar empleo, con foco en las micro, pequeñas y medianas empresas. El régimen estará vigente por un plazo inicial de dos años, durante el cual las firmas podrán presentar proyectos de inversión.

Quiénes pueden acceder

El RIMI está dirigido a empresas con certificado MiPyME vigente, incluyendo aquellas categorizadas como Mediana Empresa Tramo 2. También podrán participar entidades sin fines de lucro con actividad productiva que cumplan los parámetros de facturación establecidos por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero.

Uno de los puntos centrales es el monto mínimo de inversión requerido, que varía según el tamaño de la empresa:

  • Microempresas: desde USD 150.000
  • Pequeñas: desde USD 600.000
  • Medianas tramo 1: desde USD 3,5 millones
  • Medianas tramo 2: desde USD 9 millones

Las inversiones deberán destinarse a bienes de capital nuevos, equipamiento tecnológico u obras productivas.

Beneficios fiscales clave

El régimen contempla incentivos impositivos relevantes para mejorar la rentabilidad de los proyectos. Entre los principales beneficios se destacan:

  • Amortización acelerada de bienes de capital
  • Devolución de créditos fiscales
  • Reintegro de saldos de IVA (con tope del 50% del cupo anual)

Además, se incluyen beneficios específicos para el sector agropecuario, como inversiones en sistemas de riego o mallas antigranizo.

Plazos y desafíos

Las empresas tendrán dos años para concretar las inversiones, contados desde la entrada en vigencia de las normas complementarias.

Sin embargo, pese al avance en la reglamentación, el régimen aún no está completamente operativo. Especialistas advierten que faltan definiciones clave, como los mecanismos de adhesión, los formularios y los criterios para validar el avance de los proyectos.

En ese contexto, el RIMI se perfila como una herramienta relevante para impulsar la inversión pyme, aunque su impacto dependerá de la rapidez con la que se terminen de implementar los aspectos pendientes.