La pobreza volvió a aumentar en Argentina durante el primer trimestre de 2026, al alcanzar al 30% de la población, mientras que la indigencia se ubicó en el 6,5%, de acuerdo con las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El informe marca un quiebre en la tendencia descendente que se observaba desde fines de 2024. En comparación con el último trimestre de 2025, la pobreza subió 0,1 puntos porcentuales y la indigencia avanzó 0,4 puntos, reflejando el deterioro del poder adquisitivo de los hogares.
Aunque ambos indicadores continúan por debajo de los registrados un año atrás, la combinación de mayores precios, pérdida de capacidad de compra e ingresos que dejaron de acompañar el costo de vida volvió a presionar sobre las condiciones sociales.
Gran Santa Fe, entre las regiones más afectadas
El Gran Santa Fe presentó niveles significativamente superiores al promedio nacional. Según el relevamiento de la UCA, el 39,7% de la población se encuentra bajo la línea de pobreza y el 10,4% en situación de indigencia, ubicando al aglomerado entre los cinco con peores indicadores del país.
Los ingresos quedaron por debajo del costo de vida
El estudio, elaborado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, señala que los ingresos dejaron de crecer al ritmo de las canastas básicas.
Entre enero y marzo, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total 9,6%, mientras que el índice salarial avanzó 8,6% y los salarios registrados apenas 7%.
Esta pérdida de poder adquisitivo redujo la capacidad de muchas familias para mantenerse por encima de las líneas de pobreza e indigencia, explicó el director del ODSA, Agustín Salvia.
Más informalidad y mayor desigualdad
El informe también advierte que el mercado laboral mostró un deterioro en su capacidad para contener la vulnerabilidad social. Si bien las tasas de empleo y desocupación se mantuvieron relativamente estables, la subocupación aumentó 1,1 puntos porcentuales y la informalidad laboral trepó al 44,2%, tras crecer 2,2 puntos.
A la vez, la desigualdad volvió a profundizarse. Aunque los ingresos nominales crecieron 35,6% en términos interanuales, el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442, reflejando una distribución más desigual de los ingresos.
La recuperación económica aún no alcanza a los hogares
El trabajo de la UCA sostiene que el crecimiento económico perdió dinamismo. Durante el primer trimestre de 2026, el Producto Bruto Interno (PBI) creció 2,3% interanual, muy por debajo del 5,8% registrado en igual período del año anterior.
Mientras actividades como el agro, la energía y la minería continuaron mostrando un desempeño favorable, la industria, el comercio y la construcción siguieron atravesando dificultades, afectando especialmente la generación de empleo.
El informe también señala que jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales continúan perdiendo terreno frente a la inflación, al tiempo que los gastos fijos de los hogares —como tarifas, transporte y alquileres— aumentaron por encima de los ingresos.
Para el ODSA, una reducción sostenida de la pobreza dependerá de que el crecimiento económico logre traducirse en más empleo formal, productivo y con mejores salarios, un escenario que, por el momento, todavía no logra consolidarse.
