La pobreza infantil en Argentina no se limita a la falta de alimentos o ingresos. Según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el 37,5% de los niños, niñas y adolescentes tuvo dificultades severas para acceder a ropa o calzado durante el último año.
La desigualdad se profundiza al observar la situación según el nivel socioeconómico. En los hogares de nivel medio-alto, la privación alcanzó al 17,8% de los chicos, mientras que entre los sectores más vulnerables trepó al 58,3%. La diferencia supera así los 40 puntos porcentuales.
El dato refleja cómo las restricciones económicas afectan necesidades básicas de la vida cotidiana: desde comprar zapatillas hasta reemplazar prendas que ya no sirven por el crecimiento de los chicos.
El rol de la asistencia estatal
El estudio también analizó el efecto de programas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. De acuerdo con las estimaciones del Observatorio, estas políticas permiten contener el deterioro de los ingresos familiares, aunque no resultan suficientes para superar la pobreza.
Sin estas transferencias, la situación sería todavía más crítica: la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza subiría del 42,5% al 47,8%.
La investigación advierte que, aunque la asistencia estatal evita que miles de familias caigan en la indigencia, no logra resolver las carencias estructurales que afectan a millones de chicos.
Así, la pobreza infantil continúa expresándose en dimensiones que exceden los ingresos: alimentación, vestimenta y otras necesidades esenciales que siguen fuera del alcance de una parte significativa de los hogares argentinos.
