Rosario está a punto de completar una marca inédita en el deporte sudamericano: ser la única ciudad del continente que organizó las tres grandes categorías de Juegos de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur).
El recorrido comenzó en 2019 con los Juegos Suramericanos de Playa, continuó en 2022 con los Juegos Suramericanos de la Juventud y tendrá su capítulo mayor entre el 12 y el 26 de septiembre de 2026, cuando la ciudad sea una de las sedes de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.
La relación, sin embargo, es todavía más antigua. En 1982, Rosario fue sede de la segunda edición de los Juegos Cruz del Sur, el antecedente de los actuales Juegos Odesur.
El primer paso: del Cruz del Sur a la playa
En 2019, Rosario volvió a quedar en el centro del deporte sudamericano con los Juegos Suramericanos de Playa. La competencia llevó a las costas del Paraná a atletas de distintos países y obligó a adaptar espacios públicos e infraestructura para una competencia internacional.
Pero el legado fue más allá de los resultados deportivos. La ciudad incorporó experiencia, formó equipos especializados y comprobó que un evento de esta magnitud podía integrarse a la vida cotidiana de Rosario.
El río, los espacios públicos y la participación de los vecinos se convirtieron en parte de una misma propuesta.
2022: los Juegos que dejaron una nueva generación
Tres años después llegó un desafío diferente. Los Juegos Suramericanos de la Juventud 2022 reunieron a jóvenes atletas de 15 países y tuvieron al Parque Independencia como uno de sus principales escenarios, en el regreso de los grandes eventos deportivos tras la pandemia.
La competencia sumó deporte, cultura, educación y participación ciudadana. El Fan Fest y las distintas actividades alrededor de los escenarios transformaron al Parque Independencia en un gran punto de encuentro.
Además, aquella experiencia permitió consolidar una generación de trabajadores y voluntarios especializados en eventos deportivos internacionales, un capital humano que volvió a ponerse a prueba en los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento (Jadar) de 2025 y que ahora será clave para Santa Fe 2026.
2026: llega el turno de los mayores
El tercer capítulo será el de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Rosario compartirá la organización con Santa Fe y Rafaela, en una competencia que reunirá a 15 países, más de 4.000 atletas y 60 disciplinas.
Para la ciudad, el evento también será una oportunidad para mostrar una infraestructura deportiva renovada, con escenarios como el Invencible Centro Acuático Provincial, el Invencible Arena y el Invencible Rosario, además de clubes, instituciones y espacios municipales que tendrán un rol central.
La experiencia acumulada en las dos ediciones anteriores permitirá afrontar el desafío con una estructura que ya conoce la dinámica de los grandes acontecimientos internacionales.
Una ciudad preparada para recibirlos
La trilogía de Odesur también refleja un proceso más amplio de crecimiento deportivo. Rosario cuenta con más de 80.000 deportistas federados, 15 polideportivos municipales y una extensa red de espacios deportivos, además de una estructura de alto rendimiento consolidada alrededor del CReAR.
A eso se suma el aporte de los clubes, muchos de ellos con décadas de historia, las federaciones deportivas y una comunidad de voluntarios que fue adquiriendo experiencia en cada competencia.
Por eso, Santa Fe 2026 no llega a una ciudad que recién comienza a vincularse con el deporte internacional. Llega a una Rosario que acumuló experiencia, infraestructura y conocimiento durante décadas y que ahora está a punto de completar un recorrido singular.
Playa, juventud y mayores
El camino puede resumirse en tres fechas: 2019, 2022 y 2026.
Primero fueron los deportes de playa frente al Paraná. Después, una nueva generación de atletas tomó el Parque Independencia. Ahora será el turno de los mayores, con los mejores deportistas sudamericanos compitiendo en Rosario.
Playa. Juventud. Mayores. Tres categorías, tres generaciones y una misma ciudad.
Rosario se prepara así para completar una trilogía que ninguna otra ciudad del continente consiguió: convertirse, por derecho propio, en la ciudad de los Odesur.
