Milei volvió a desafiar a la ONU y reclamó abrir una nueva negociación por Malvinas

En su tercer discurso ante la Asamblea General, el Presidente cuestionó con dureza al organismo internacional, ratificó el reclamo de soberanía sobre las islas y pidió retomar el diálogo con Reino Unido. También defendió el libre mercado y una política de mínima regulación para la inteligencia artificial.

El presidente Javier Milei volvió a utilizar la Asamblea General de las Naciones Unidas como escenario para cuestionar el funcionamiento del organismo y plantear un cambio en el rol de la Argentina dentro del sistema internacional.

Durante su tercer discurso ante la ONU, en Nueva York, el mandatario calificó al organismo de “inútil” y sostuvo que sirve para alimentar a una “casta de parásitos” disfrazados de burócratas. Sus principales cuestionamientos apuntaron al funcionamiento de las instituciones multilaterales, la política internacional y el tratamiento de distintos conflictos.

Uno de los capítulos centrales estuvo dedicado a la causa Malvinas. Milei sostuvo que la ONU “decidió mirar para otro lado” respecto de la disputa por las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

El Presidente reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones para buscar una solución pacífica a la disputa de soberanía y calificó a Malvinas como una “causa nacional”.

También cuestionó la interpretación británica del principio de libre determinación y planteó que existe una diferencia entre las palabras de las instituciones internacionales y su capacidad para hacer cumplir sus resoluciones.

“No vamos a esperar”

Milei sostuvo que la Argentina mantendrá una estrategia de defensa de sus reclamos por vías pacíficas, pero advirtió que no esperará pasivamente una respuesta de los organismos internacionales.

“Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, afirmó el mandatario, quien agregó que la Argentina “no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato”.

El planteo se produce después de que el Gobierno nacional profundizara durante septiembre su política vinculada con la cuestión Malvinas, incluyendo el envío al Congreso de un proyecto de ley destinado a fortalecer las herramientas para defender los derechos soberanos argentinos.

Críticas a la Agenda 2030

Otro de los ejes del discurso fue el cuestionamiento a la Agenda 2030 y a las políticas impulsadas en ámbitos multilaterales vinculadas con regulación económica, género, ambiente e inmigración.

Milei anticipó además su rechazo a la Agenda 2045 y sostuvo que las políticas internacionales deberían ser revisadas cuando, según su interpretación, no alcanzan los resultados esperados.

El mandatario también volvió sobre su crítica a la gestión internacional de la pandemia y cuestionó el papel que tuvieron las instituciones multilaterales durante ese período.

Pese a sus críticas, aseguró que la Argentina continuará participando de los espacios internacionales, aunque marcó una diferencia entre cooperación y subordinación.

“Creemos en las alianzas y en las naciones”, sostuvo.

La apuesta por la inteligencia artificial

Hacia el final de su intervención, Milei dedicó un capítulo a la inteligencia artificial, a la que presentó como una oportunidad para transformar las economías, la medicina, la educación y la administración pública.

El Presidente rechazó la idea de avanzar con una regulación preventiva amplia y planteó que la Argentina busca convertirse en un polo competitivo para el desarrollo de esta tecnología.

En ese sentido, anticipó una estrategia basada en un marco jurídico orientado al desarrollo de la IA, responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de inteligencia artificial y beneficios fiscales.

“Ante la Inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, afirmó.

La intervención de Milei volvió así a combinar su crítica al multilateralismo con sus principales definiciones de política exterior y económica: reclamo por Malvinas, alineamiento con Estados Unidos e Israel, defensa del capitalismo de libre empresa y una apuesta por la inteligencia artificial con menor regulación preventiva.