El proyecto para regular las aplicaciones de transporte como Uber y DiDi en Rosario volvió a quedar sin dictamen este miércoles, tras un plenario conjunto de las comisiones de Servicios Públicos y de Gobierno del Concejo Municipal. Ante la falta de consenso entre los bloques, la discusión pasó a un cuarto intermedio hasta el próximo lunes, con la intención del oficialismo de destrabar las negociaciones y llevar la iniciativa al recinto el jueves siguiente.
El debate ya había fracasado la semana pasada, en medio de las diferencias entre Unidos y La Libertad Avanza. Esta vez, desde el oficialismo señalaron que hubo acercamientos con el peronismo y Ciudad Futura en torno a algunos puntos del proyecto, aunque todavía persisten desacuerdos que impiden avanzar con un dictamen de mayoría.
El concejal de Unidos Fabricio Fiatti defendió la necesidad de establecer reglas para una modalidad de transporte que ya funciona en la ciudad. “Nosotros creemos que hay que reconocer una realidad, no podemos generar una norma que peque de voluntarismo cuando hoy la opción de los rosarinos está yendo por otro lado”, sostuvo.
Según explicó, el objetivo es fijar condiciones claras para que el municipio pueda acceder a información sobre los viajes y planificar el sistema de movilidad, además de garantizar la seguridad de conductores y pasajeros. Entre los cambios que considera necesarios, mencionó la posibilidad de que los usuarios puedan viajar en los asientos traseros de los vehículos de las aplicaciones.
Tarifas y encuadre legal, los principales obstáculos
Uno de los puntos de conflicto pasa por las exigencias planteadas desde sectores de la oposición. Durante el debate trascendió que el peronismo pidió que las plataformas sean consideradas formalmente un servicio público y que la tarifa mínima se establezca por encima del valor del transporte público de pasajeros.
Fiatti rechazó esas propuestas y sostuvo que equiparar a Uber y DiDi con los remises no reflejaría el funcionamiento de las plataformas. También cuestionó la posibilidad de imponer trámites burocráticos, dobles registros y cargas tarifarias adicionales que, a su entender, podrían dificultar la aplicación efectiva de la normativa.
Como alternativa, destacó el funcionamiento de plataformas como Cabify, que integran taxis, remises y vehículos particulares y permiten que los usuarios elijan entre distintas modalidades de viaje.
Pese a las diferencias, el concejal se mostró optimista sobre las negociaciones y afirmó que comienza a haber coincidencias entre distintas fuerzas políticas acerca de la necesidad de regular la actividad. También consideró que algunos sectores del justicialismo empezaron a reconocer la necesidad de incorporar determinados puntos al texto.
Seguros y requisitos para los vehículos
La presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, defendió la regulación como una herramienta para exigir condiciones de seguridad a las empresas y los conductores. Entre los requisitos que impulsa el oficialismo figuran contar con el seguro correspondiente, licencia de conducir profesional y revisión técnica vehicular vigente, además de establecer un límite de antigüedad para los automóviles.
Schmuck también ratificó su rechazo a habilitar el traslado de pasajeros en motocicletas mediante aplicaciones. Según argumentó, actualmente no existen seguros avalados por la Superintendencia de Seguros de la Nación para esa modalidad.
La concejala reconoció que alcanzar un acuerdo inmediato resulta complejo, aunque manifestó su disposición a dialogar con todas las bancadas y no descartó convocar a representantes de las plataformas para discutir los detalles de la ordenanza. Además, sostuvo que mantendrán la exigencia de una tarifa mínima para los viajes.
Los repartidores conservarán la exclusividad de las motos
Otro de los puntos incorporados al proyecto está vinculado con los trabajadores de reparto. La concejala Anahí Schibelbein, titular de la comisión de Servicios Públicos, confirmó que el texto ya contempla las modificaciones acordadas con el sector de cadetes y repartidores.
La propuesta establece que las motocicletas mantengan la exclusividad para el reparto habitual de alimentos, bebidas, medicamentos y servicios de mensajería. Los taxis y remises podrán transportar bienes mediante plataformas únicamente cuando, por su volumen, no puedan trasladarse en moto.
Con las negociaciones todavía abiertas, el próximo lunes será una instancia clave para intentar acercar posiciones y conseguir el dictamen que permita llevar el proyecto al recinto. El objetivo del oficialismo es avanzar con una regulación que formalice la actividad sin imponer exigencias que, según su postura, terminen obstaculizando su funcionamiento.