Mientras la economía nacional muestra algunos indicadores macroeconómicos más ordenados, en Santa Fe la preocupación sigue estando mucho más abajo: en la microeconomía, el consumo y el empleo. Así lo planteó el ministro de Trabajo provincial, Roald Báscolo, en Fisherton Plus, al analizar el panorama laboral actual y las medidas que impulsa la Casa Gris para intentar sostener la actividad.
El funcionario describió un escenario donde conviven dos realidades. Por un lado, sectores como el petróleo, el gas y la minería impulsan el crecimiento del PBI argentino. Por otro, actividades con fuerte peso en Santa Fe —como la industria, el comercio y la construcción— siguen sintiendo el impacto de la caída del consumo, las importaciones y las altas tasas de interés.
En ese contexto, Báscolo destacó que la provincia logró diferenciarse del promedio nacional gracias a la obra pública.
“Santa Fe lidera el crecimiento del empleo en la construcción a nivel país”, sostuvo. Según explicó, la inversión provincial en infraestructura pasó de 500 millones de dólares en 2024 a 1.500 millones en 2025, lo que permitió recuperar puestos de trabajo que se habían perdido tras el freno de la obra pública nacional.
Pero el principal eje de la estrategia oficial hoy pasa por los incentivos tributarios para contratar personal. Desde enero rige un esquema que permite a empresas y emprendedores descontar parte de los salarios nuevos del pago de Ingresos Brutos.
Los números, según el ministro, sorprendieron incluso al propio gobierno: en enero se registraron 649 nuevos puestos alcanzados por el beneficio; en febrero fueron 2.544 y en marzo treparon a 5.392.
La mayor utilización del programa se dio justamente en los sectores más golpeados: construcción, comercio e industria.
La industria textil, en el centro de la tormenta
Al momento de señalar las actividades más afectadas, Báscolo fue contundente: la industria textil es hoy la más complicada.
No sólo por el ingreso de productos importados, sino también por el crecimiento de las compras digitales en plataformas del exterior.
“Está afectada toda la cadena: hilandería, tejeduría, confección y venta”, explicó.
También mencionó dificultades en el calzado, el cuero, algunos sectores metalúrgicos y la línea blanca. En muchos casos, empresas que antes trabajaban a pleno hoy funcionan muy por debajo de su capacidad instalada.
Aun así, aclaró que el panorama industrial no es uniforme y mencionó casos puntuales de expansión, como una empresa de Venado Tuerto vinculada a la fabricación de motos que evalúa incorporar unos 100 trabajadores tras el récord de ventas registrado en abril.
Tecnología, consumo y nuevos hábitos
Durante la entrevista, el ministro insistió en que parte de la transformación laboral ya no responde únicamente a la coyuntura económica.
El avance tecnológico, la inteligencia artificial y los cambios en las costumbres de consumo también están modificando el mapa del trabajo.
Desde compras online hasta nuevas modalidades comerciales, Báscolo planteó que muchos rubros tradicionales están atravesando un cambio profundo.
Y en ese nuevo escenario, aseguró que vuelven a ganar terreno los oficios.
Plomeros, electricistas, gasistas, colocadores de Durlock y otros trabajos manuales aparecen hoy como opciones con rápida salida laboral y menor riesgo de ser reemplazadas por automatización.
“Son oficios que tienen garantía de trabajo futuro”, afirmó.
En paralelo, destacó el programa provincial “Impulsa”, orientado a capacitaciones cortas y formación en perfiles demandados por empresas, además de las Expo Empleo realizadas en Rosario, Santa Fe y otras ciudades, donde jóvenes pueden vincularse directamente con búsquedas laborales.
Reforma laboral y dudas sobre el impacto real
Consultado sobre la reforma laboral nacional, Báscolo sostuvo que una modernización era necesaria, aunque expresó dudas sobre su capacidad concreta para generar empleo registrado.
Para el ministro, la prioridad debería estar puesta en combatir la informalidad y facilitar la contratación en pequeñas y medianas empresas.
“Los resultados inmediatos nosotros los estamos viendo con la política tributaria provincial”, señaló.
La preocupación sigue siendo la microeconomía
Más allá de reconocer mejoras en variables macroeconómicas —como la baja de la inflación, la estabilidad del dólar y la reducción del riesgo país—, el funcionario admitió que esas señales todavía no se traducen en alivio para familias, comerciantes y pymes.
“La microeconomía no termina de repuntar”, resumió.
El aumento de la mora financiera, las dificultades para llegar a fin de mes y las tasas de interés elevadas siguen siendo, según describió, algunos de los principales obstáculos para que el consumo vuelva a moverse.
