La reforma electoral promovida por el Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo de incertidumbre. La falta de consensos en el Senado obligó al oficialismo a postergar hasta agosto el tratamiento del proyecto que propone eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La decisión refleja las dificultades de La Libertad Avanza para construir mayorías en la Cámara alta, donde distintos sectores de la oposición y algunos bloques dialoguistas manifestaron reparos sobre uno de los puntos más sensibles de la iniciativa.
El proyecto forma parte de una reforma electoral más amplia que también incluye modificaciones vinculadas a la denominada Ficha Limpia, el financiamiento de los partidos políticos y otros aspectos del sistema electoral argentino.
La eliminación de las PASO aparece como el principal foco de resistencia dentro del Senado. Legisladores de la Unión Cívica Radical, referentes del PRO y representantes de bloques provinciales mantienen diferencias respecto de la propuesta impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Ante este escenario, comenzaron a surgir alternativas para intentar acercar posiciones. Una de las opciones que gana terreno en las conversaciones parlamentarias es transformar las PASO en un mecanismo optativo en lugar de eliminarlas completamente, una fórmula que podría reunir mayores apoyos entre los distintos espacios políticos.
El debate no es menor. Para quienes defienden la continuidad del sistema, las primarias constituyen una herramienta clave para democratizar la selección de candidatos y ordenar las competencias internas de los partidos políticos.
Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que las PASO generan un elevado costo para el Estado y que en muchos casos terminan funcionando como una gran encuesta nacional financiada con recursos públicos.
La postergación del tratamiento también expone un panorama legislativo complejo para el oficialismo. En las últimas semanas, el Ejecutivo encontró dificultades para avanzar con distintas iniciativas y negociaciones parlamentarias, especialmente en el Senado, donde cuenta con una representación reducida.
Con el debate suspendido hasta después del receso invernal, el Gobierno buscará intensificar las conversaciones con gobernadores, senadores provinciales y bloques dialoguistas para construir una mayoría que permita retomar la discusión durante el segundo semestre.
Por ahora, la reforma electoral quedó en pausa y la eliminación de las PASO continuará siendo uno de los temas de mayor tensión política en el Congreso, donde cada voto aparece como determinante para el futuro del proyecto.
