La situación económica de quienes alquilan en Rosario provocó un retiro de inquilinos del mercado y dejó un escenario de amplia disponibilidad de propiedades. Cristina Peracchia, presidenta del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario, explicó que actualmente existe una sobreoferta de viviendas en alquiler, en contraste con la escasez que caracterizaba al sector bajo las leyes de alquileres anteriores.
De acuerdo con la referente inmobiliaria, una vivienda que queda vacía puede demorar entre 60 y 90 días en conseguir un nuevo inquilino. La menor demanda modificó las condiciones de búsqueda y les permite a quienes necesitan alquilar recorrer distintas opciones y elegir una propiedad acorde a sus posibilidades económicas.
El panorama contrasta con el de años anteriores, cuando la falta de inmuebles disponibles reducía las alternativas y dificultaba la elección del hogar.
Oportunidades en la compra-venta
En el segmento de compra-venta, Peracchia señaló que existen inmuebles antiguos a valores de mercado muy bajos que pueden representar una oportunidad para quienes buscan invertir.
La titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario destacó especialmente las unidades que, con una renovación de cocina y baño, pueden transformarse en departamentos de buena calidad. Ese tipo de operación aparece como una alternativa para quienes cuentan con capital y buscan agregar valor a una propiedad.
El crédito, una barrera para la vivienda propia
Más allá del mercado de alquileres, Peracchia apuntó a dos factores que dificultan el acceso a la vivienda propia: la falta de créditos hipotecarios y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios.
Según explicó, aunque independizarse y generar un ingreso propio forma parte de las aspiraciones de muchas personas, hoy esa ecuación resulta difícil de cerrar. Los requisitos mínimos que exigen los bancos para otorgar un crédito son elevados, mientras que los ingresos de buena parte de los rosarinos no alcanzan para cumplirlos.
Así, el mercado inmobiliario local atraviesa una paradoja: hay más propiedades disponibles para alquilar, pero menos personas en condiciones de acceder a ellas y una vivienda propia que continúa lejos del alcance de muchos hogares.