SALVATAJE JUDICIAL

Algodonera Avellaneda quedó al borde de la quiebra: la Justicia abrió el salvataje y hay plazo hasta octubre

El rechazo del Banco Nación a la propuesta vinculada a la familia Vicentin impidió cerrar el acuerdo preventivo. La empresa enfrenta deudas posconcursales por $6.818,7 millones, opera al 60% de su capacidad y tiene una última instancia para evitar la liquidación.

La crisis de Algodonera Avellaneda S.A. entró en una etapa decisiva. El juez de Primera Instancia Civil y Comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, resolvió formalmente la apertura del procedimiento de cram down, el mecanismo de salvataje que permite que terceros interesados intenten evitar la quiebra de una empresa que no logró reunir las mayorías necesarias para aprobar su acuerdo preventivo.

La decisión se tomó después de que la compañía no alcanzara las mayorías de ley exigidas para homologar la propuesta presentada por integrantes de la familia Vicentin. El rechazo del Banco de la Nación Argentina (BNA) fue determinante: la entidad concentra más del 80% del pasivo quirografario computable, con créditos verificados por $1.585,7 millones y US$260,7 millones.

La última ventana para evitar la liquidación

Con la apertura del cram down, cualquier acreedor interesado o los trabajadores organizados en una cooperativa pueden inscribirse para presentar una propuesta de reestructuración y salvataje.

El cronograma fijado por el juzgado establece que el registro estará abierto del martes 29 de septiembre al lunes 5 de octubre de 2026.

Las propuestas deberán reunir las conformidades de la mayoría absoluta de acreedores que representen, al mismo tiempo, dos terceras partes del capital computable. Si no se presentan interesados o ninguna propuesta alcanza esas mayorías, el juez deberá declarar la quiebra de la empresa y disponer la liquidación de sus activos.

Una planta que funciona al 60%

El escenario productivo refleja la gravedad del ahogo financiero. La fábrica trabaja actualmente al 60% de su capacidad instalada, afectada principalmente por fallas severas y falta de inversión en la maquinaria de hilandería.

Para sostener un nivel mínimo de actividad, la compañía opera bajo contratos de fazón, mediante los cuales procesa materia prima de terceros. Los ingresos generados se destinan en su totalidad a cubrir la nómina salarial de aproximadamente 360 empleados.

A este cuadro se suma una deuda posconcursal de $6.818,7 millones, calculada por los síndicos concursales. El pasivo corriente complica las posibilidades de continuidad y eleva las exigencias de cualquier eventual rescate.

La cooperativa, una alternativa condicionada

Frente a la ausencia de compradores privados en el horizonte inmediato, una de las alternativas contempla la conformación de una cooperativa de trabajo.

Sin embargo, su viabilidad dependería del apoyo y la asistencia financiera del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. La eventual recuperación de la hilandería requeriría capital de trabajo, reacondicionamiento del parque industrial e inversiones para recuperar eficiencia productiva.

El desembolso de fondos públicos implicaría una decisión fiscal de magnitud, en un contexto donde la empresa necesita resolver tanto su pasivo como el deterioro de su equipamiento.

El desenlace que mira toda la cadena algodonera

El futuro de Algodonera Avellaneda quedó atado a una ventana judicial de pocos días. El resultado del salvataje definirá si la firma consigue una nueva estructura de continuidad o avanza hacia la quiebra.

La resolución también tendrá impacto sobre la cadena de valor del algodón regional y el entramado agroindustrial del norte santafesino, donde la planta mantiene una actividad relevante pese a las restricciones financieras y productivas.