La crisis que atraviesa la industria siderúrgica volvió a impactar sobre Acindar, que la próxima semana paralizará temporalmente la acería de Villa Constitución para ajustar la producción a una demanda que continúa lejos de los niveles registrados hasta 2023.
La empresa apagará los hornos entre el lunes y el jueves de la semana próxima, aprovechando el feriado, y retomará la actividad el viernes. La medida responde a la necesidad de reducir excedentes de producción acumulados durante los primeros meses del año.
Según estimaciones de la compañía, entre enero y mayo se generó un stock adicional cercano a las 10.000 toneladas, producto de ventas que quedaron por debajo de las proyecciones iniciales.
El ajuste refleja la compleja situación que enfrenta el sector, cuya producción se mantiene alrededor de un 40% por debajo de los niveles previos a la caída de la construcción y de la actividad industrial.
Para este año, Acindar prevé producir unas 860.000 toneladas de acero, un volumen similar al de 2025, pero muy inferior al promedio de 1,1 millón de toneladas que alcanzaba hasta 2023. De ese total, unas 120.000 toneladas se destinarían a mercados externos.
La paralización alcanzará únicamente a la acería, donde se produce acero líquido y palanquillas, el insumo básico que luego se transforma en productos terminados mediante distintos procesos de laminación.
En esa área trabajan alrededor de 200 operarios, aunque la compañía emplea en total a 2.200 trabajadores propios y otros 1.300 contratistas distribuidos entre sus distintas plantas de Santa Fe, Buenos Aires y San Nicolás.
Durante los días de inactividad, la empresa adelantará vacaciones y otorgará francos compensatorios al personal afectado, una modalidad que ya se aplicó en otras ocasiones para evitar medidas de mayor impacto laboral.
Desde el gremio tomaron conocimiento de la decisión y la interpretan como parte de un proceso de adecuación a un mercado que dejó de caer, pero que continúa sin mostrar señales claras de recuperación.
Mientras tanto, Acindar avanza con una estrategia orientada a mejorar la productividad y ampliar las exportaciones. La compañía considera que existen oportunidades para incrementar las ventas de acero en países de la región y trabaja para ganar competitividad frente a productores internacionales.
En ese marco, desarrolla inversiones vinculadas a energías renovables con el objetivo de reducir costos y disminuir la huella de carbono de sus procesos productivos, un requisito cada vez más valorado por mercados exigentes como el europeo.
La firma también proyecta una inversión de 80 millones de dólares en el puerto de Villa Constitución, destinada a modernizar la infraestructura logística y mejorar la eficiencia operativa.
No obstante, desde el sector siderúrgico insisten en la necesidad de avanzar en una reducción de la carga impositiva y en la armonización de normas técnicas y de seguridad con otros países para competir en igualdad de condiciones en los mercados internacionales.
La combinación de menor demanda interna, mayores exigencias de competitividad y transformación tecnológica obliga a la industria a redefinir estrategias en un escenario que aún muestra señales de fragilidad.
