AEROLINEAS ARGENTINAS

La presión gremial al PRO y la UCR en la Patagonia frena la privatización

El Gobierno apuesta a que, si hay más cambios en el recinto, sean desechados en Diputados. Pero en la Cámara baja surgieron rebeliones que complican temas como la privatización de Aerolíneas Argentinas.

En la última reunión del bloque PRO en Diputados, conducido por Cristian Ritondo, el fueguino Héctor Stefani planteó que no estaba dispuesto a votar la venta de la compañía aérea, como sí hizo cuando el proyecto se trató en la cámara baja el 30 de abril.
De esta manera, arriesgó la ayuda unánime del PRO para cuando tenga que volver a tratarse el capítulo privatizaciones. Stefani sufrió la presión de los gremios aeronáuticos que recorren los aeropuertos en la Patagonia y advierten sobre una desconexión total si la aerolínea de bandera pasa a manos privadas.

La actitud del fueguino podría generar efecto contagio entre los patagónicos de su bloque, como la chubutense Ana Clara Romero, quien la semana pasada se fue de la votación por la nueva movilidad jubilatoria. También intimida a los representantes australes de otras bancadas y por eso el Gobierno empezó a pensar en el mal menor: escribir una versión alternativa del capítulo privatizaciones, sin Aerolíneas incluida.
El futuro de Aerolíneas Argentinas
En la UCR, Aerolíneas es defendida en el Senado por el radical Pablo Blanco, quien podría arrastrar a varios miembros de su bancada. El resto de los votos patagónicos de la oposición dialoguista son los de Edith Terenzi y Andrea Cristina (Chubut), José María Carmabia y Natalia Gadano (Santa Cruz); y la rionegrina Mónica Silva.
Con 34 votos en contra asegurados, a partir de la fusión entre Unión por la Patria y el radical Marín Lousteau con tres que se sumen la privatización de Aerolíneas no alcanza la mayoría.Pero el problema inesperado para Guillermo Francos surgió en Diputados, donde a partir de la presión gremial podría revertirse la votación de abril, cuando las privatizaciones fueron aprobadas con 138 votos, nueve más que los necesarios para alcanzar mayoría. Los representantes patagónicos sufrieron escraches en aeropuertos y desvíos de aterrizajes a Ezeiza.

Con este panorama, Francos pidió que como parte de la negociación con el Senado -por si acaso el radicalismo escribe un texto alternativo al artículo siete, dedicado a las privatizaciones-, se excluya a la compañía aérea y se sostenga la venta de las otras ocho compañías que figuran.

En este escenario, si Diputados no tiene mayoría para privatizar Aerolíneas, no estaría en riesgo la venta de las otras empresas públicas. En la cámara baja, se sabe, cuando se recibe un texto con modificaciones del Senado sólo se puede avalar esas correcciones o sancionar la versión original. No es posible volver a escribir.

La redacción que propondría la UCR mantendría la venta de Energía Argentina, Radio y Televisión e intercargo; y la concesión de Agua y Saneamientos Argentinos (Aysa), Belgrano Cargas y logística, Sociedad Operadora Ferroviaria (Sofse) y Corredores Viales y el Correo.

Esta última empresa también tiene la protección de las provincias patagónicas, donde sus oficinas son utilizadas para cumplir con trámites cotidianos.

Además del PRO, en diputados hay opositores dialoguistas de la Patagonia como los radicales Pablo Cervi y Roxana Reyes (UCR) y el chubutense Jorge Ávila.

Por ahora ninguno dijo que iba a cambiar de opinión, como el macrista Stefani, pero ya sintieron la presión en los aeropuertos, donde tuvieron que apelar a amistades para poder conservar sus vuelos a Buenos Aires. Si Aerolíneas se vende, no les será fácil trasladarse. Al menos por un tiempo.