Argentina atraviesa un punto de inflexión energético: tras años de déficit, el país volvió a tener superávit y podría convertirse en un gran exportador global en la próxima década. Así lo planteó el ex secretario de Energía Daniel Montamat, quien proyecta un crecimiento sostenido impulsado por el desarrollo de hidrocarburos.
El especialista recordó que el sector energético pasó de un superávit de USD 35.000 millones a un déficit equivalente, para luego recomponerse en los últimos años. “Hoy estamos nuevamente en terreno positivo. El año pasado el superávit fue de USD 7.850 millones y este año podría acercarse a los USD 15.000 millones”, explicó en Fisherton Plus.
En ese marco, aseguró que el verdadero salto se verá hacia mediados de la próxima década, cuando la Argentina pueda exportar hasta USD 35.000 millones en energía y alcanzar un superávit de USD 25.000 millones.
Vaca Muerta y el salto exportador
Montamat subrayó que el crecimiento se apoya en el desarrollo de Vaca Muerta, que permitirá aumentar la producción de petróleo y gas.
“Vamos a pasar de producir 900 mil barriles a cerca de 1,5 millones hacia fin de la década”, señaló. Además, destacó que el país comenzará a exportar gas natural licuado (GNL) por barco, ampliando su inserción internacional.
Sin embargo, advirtió que Argentina sigue teniendo costos elevados, producto del riesgo país, problemas logísticos y falta de competitividad en algunos sectores.
Más dólares, pero con riesgos
El ingreso masivo de divisas abre una discusión clave: el impacto sobre el tipo de cambio.
Montamat alertó sobre el riesgo de la llamada enfermedad holandesa, donde la abundancia de dólares puede encarecer la economía y afectar a otros sectores productivos.
Para evitarlo, propuso crear fondos contracíclicos, al estilo de países como Chile o Noruega, que permitan retirar parte de esos dólares del mercado local.
Una transición económica “traumática”
Más allá del potencial, el economista fue claro: el corto plazo será difícil.
Definió el proceso actual como una etapa de “destrucción creativa”, concepto asociado a Joseph Schumpeter, donde sectores poco competitivos desaparecen mientras surgen otros nuevos.
“La transición va a ser traumática”, insistió, al explicar que muchos sectores orientados al mercado interno podrían verse afectados antes de que aparezcan nuevas oportunidades.
Energía barata como ventaja competitiva
Uno de los puntos más destacados es el impacto interno del desarrollo energético.
Montamat afirmó que el gas de Vaca Muerta permitirá generar electricidad a costos muy bajos, lo que podría traducirse en tarifas más competitivas y en nuevas inversiones industriales.
“Ese electrón barato abre oportunidades en petroquímica, centros de datos y nuevas industrias”, explicó.
El rol del Estado y la infraestructura
El especialista remarcó que el crecimiento no será automático.
Planteó la necesidad de una estrategia de desarrollo con participación estatal, enfocada en:
- Infraestructura
- Regulaciones modernas
- Conexión con mercados internacionales
- Educación, ciencia y tecnología
“El Estado no tiene que invertir, pero sí ordenar, regular y planificar”, sintetizó.
Renovables, gas y nuclear: una transición más lenta
En cuanto al futuro energético global, Montamat consideró que las energías renovables llegaron para quedarse, pero que su avance será más gradual de lo esperado.
Destacó tres tendencias:
- Mayor uso de energías solar y eólica
- Sustitución del carbón por gas
- Resurgimiento de la energía nuclear
“La transición existe, pero no al ritmo que se pensaba”, señaló.
Geopolítica y oportunidad para Argentina
Finalmente, vinculó el escenario energético con los conflictos globales, como la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente.
En ese contexto, sostuvo que la seguridad energética volvió a ser prioridad mundial, lo que abre una ventana para la Argentina como proveedor confiable.
“Europa va a tener que buscar nuevos abastecedores de gas, y ahí aparece la oportunidad argentina”, concluyó.
