ENTREVISTA EXCLUSIVA

Rosario acelera obras y refuerza seguridad con tecnología y urbanización

El secretario de Gobierno de Rosario, Sebastián Chale, aseguró en diálogo con Marcelo Fernández, que la ciudad atraviesa una etapa de mejora en seguridad y orden urbano, impulsada por mayor coordinación institucional, inversión tecnológica y un ambicioso plan de obras. “El Estado tiene que ser firme contra el delito, pero también transformar los territorios para que dejen de ser su hábitat”, dijo.

El municipio avanza con más patrullaje inteligente, 5000 cámaras y una fuerte intervención en barrios críticos para consolidar la mejora en seguridad

El secretario de Gobierno de Rosario, Sebastián Chale, aseguró que la ciudad atraviesa una etapa de mejora en seguridad y orden urbano, impulsada por mayor coordinación institucional, inversión tecnológica y un ambicioso plan de obras.

“Estamos mejor, pero en un proceso de mejora permanente”, señaló, al remarcar que los avances son concretos aunque aún insuficientes.

Uno de los pilares es la incorporación de tecnología. Con una inversión superior a los 80 millones de dólares, la provincia desplegó más de 5000 cámaras con inteligencia artificial, integradas a un sistema que permite mayor velocidad en la prevención y esclarecimiento del delito.

“Ya no se patrulla por intuición: hay métodos predictivos y análisis en tiempo real”, explicó.

En paralelo, el municipio puso en marcha una segunda fase del plan de pacificación, que apunta a intervenir de manera integral en zonas críticas como Empalme Graneros, Ludueña y el corredor noroeste.

Las obras incluyen pavimento definitivo, apertura de calles, espacios públicos y mejoras estructurales.

“El Estado tiene que ser firme contra el delito, pero también transformar los territorios para que dejen de ser su hábitat”


“La clave es transformar estos territorios para que dejen de ser el hábitat natural del delito”, sostuvo.

Entre las intervenciones más significativas, se destaca la demolición del estadio abandonado de Tiro Federal, que funcionaba como barrera urbana y foco de conflictividad. En su lugar se proyectan nuevas calles, espacios públicos y equipamiento deportivo.

En materia de infraestructura, Chale aseguró que Rosario vive un nivel de obra inédito:
“Hoy hacemos seis o siete veces más pavimento que en años anteriores”.

Sin embargo, reconoció problemas derivados del deterioro histórico:
“Muchos pozos se generan por caños de hasta 140 años; estamos empezando a resolverlo con nuevas tecnologías”.

El plan incluye también la apertura de pasos a nivel para mejorar la conectividad y reducir zonas aisladas. Este año se habilitarán tres nuevos cruces.

En transporte, el sistema logró estabilizarse tras la eliminación de subsidios nacionales. Actualmente, más del 60% de los usuarios recibe algún tipo de beneficio a través de la SUBE.

“El sistema está mejor estructuralmente, aunque hay tensiones por el costo del combustible”, admitió.

Además, el municipio evalúa avanzar hacia una flota más eficiente:
“Los colectivos a GNC o eléctricos pueden bajar costos hasta un 30% y mejorar el servicio”.

Sobre el uso de aplicaciones, reconoció que plataformas como Uber operan con alta demanda, especialmente entre jóvenes, mientras se busca equilibrar condiciones con taxis y servicios habilitados.

En el plano económico, destacó un esquema de orden fiscal, priorización del gasto y financiamiento para obra pública, en un contexto de caída de ingresos.

“La obra pública no es gasto: genera actividad económica y mejora la ciudad”, afirmó.

Finalmente, sobre el escenario político, advirtió que Rosario podría enfrentar una elección fragmentada en tercios, con riesgo de dispersión del voto.

“O lo ordena la política o lo ordena la gente”, planteó, al tiempo que identificó como principal disputa el modelo de ciudad y el rol del Estado.

Con obras en marcha, cambios en seguridad y desafíos económicos, Rosario encara un año clave donde, como sintetizó el funcionario, “todo lo planificado ahora hay que ejecutarlo”.