Interna libertaria

Villarruel cuestionó su lugar en el acto del Día de la Bandera y apuntó contra el entorno de Milei

La vicepresidenta participó de la ceremonia en el Monumento a la Bandera, pero quedó ubicada junto a autoridades santafesinas y separada de la comitiva nacional. Luego criticó la falta de saludo protocolar y habló de “maleducados”.

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a exponer la tensión interna dentro del oficialismo durante su participación en el acto central por el Día de la Bandera en Rosario. La titular del Senado asistió a la ceremonia, pero no ocupó un lugar junto al Gabinete nacional y fue ubicada en el sector correspondiente a autoridades de la provincia de Santa Fe.

Según explicó la propia Villarruel, se sentó “donde me asignaron”, junto a la presidenta de la Cámara de Diputados santafesina, Clara García, mientras que los funcionarios nacionales quedaron ubicados en otro sector del escenario.

Críticas por el trato recibido

Tras el acto, la vicepresidenta cuestionó que no haya existido un saludo protocolar por parte de integrantes del Gobierno nacional.

“Parece que es difícil saludar a una vicepresidente en plena democracia. Hay que preguntarles a ellos por qué son maleducados”, expresó ante la prensa, en referencia al trato recibido durante la ceremonia.

La decisión sobre la ubicación protocolar habría sido tomada luego de un pedido del entorno presidencial, en particular de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, lo que profundizó las especulaciones sobre el vínculo entre Villarruel y la Casa Rosada.

“Vine a homenajear a Belgrano”

Más allá del conflicto político, Villarruel sostuvo que su presencia en Rosario tuvo como objetivo rendir homenaje al creador de la bandera.

“Vengo a darle mi homenaje al principal prócer que hizo de la honestidad la razón de su vida, el general Belgrano”, señaló.

También destacó su vínculo con la ciudad y afirmó que le queda pendiente asistir a un partido de Rosario Central, club del que dijo ser simpatizante.

El episodio volvió a poner en escena las diferencias dentro del oficialismo nacional, en medio de una relación institucional entre la vicepresidenta y el entorno presidencial que atraviesa momentos de marcada distancia.