ALERTA FRIGORÍFICA

Los frigoríficos santafesinos enfrentan un escenario crítico por la caída del consumo y el aumento de costos

La ingesta de carne vacuna cayó a entre 46 y 47 kilos por persona al año, por debajo del histórico piso de 50 kilos. Desde la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe advierten por una rentabilidad cada vez más ajustada en las plantas que abastecen al mercado interno.

La ingesta de carne vacuna cayó a entre 46 y 47 kilos por persona al año, por debajo del histórico piso de 50 kilos. Desde la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe advierten por una rentabilidad cada vez más ajustada en las plantas que abastecen al mercado interno.

La retracción del consumo de carne vacuna en Argentina golpea de lleno a los frigoríficos que trabajan para el mercado interno. Antonio D’Angelo, integrante de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, advirtió que la ingesta anual por habitante se encuentra entre los 46 y 47 kilos, en un contexto de caída generalizada del consumo.

El dirigente empresario señaló que el descenso de la carne vacuna tampoco fue compensado por un mayor consumo de otras proteínas animales. De un consumo histórico de 118 kilos de carnes por persona al año, el volumen total también continúa en retroceso.

“Si bien no es un número para alarmarse, es un número que es una franca caída para los argentinos”, sostuvo D’Angelo.

Menos ventas y costos en alza

La menor demanda interna afecta especialmente a los frigoríficos conocidos como consumeros, que enfrentan un escenario de rentabilidad casi nula o pérdidas directas.

El problema surge de la combinación entre el elevado valor de la hacienda, la suba permanente de los insumos y una menor cantidad de carne vendida.

Menores ingresos por venta, menor rentabilidad por kilo vendido y mayores costos por kilo producido. Así que la verdad que es un combo bastante complicado”, resumió D’Angelo.

La situación presenta diferencias según la orientación comercial de cada establecimiento. Los frigoríficos dedicados exclusivamente a la exportación mantienen sus niveles de trabajo casi a pleno, mientras que las plantas con actividad mixta utilizan en algunos casos los ingresos del comercio exterior para sostener el abastecimiento del mercado local.

El empleo, en el centro de la preocupación

Las posibilidades de reducir costos fijos son limitadas. Entre los principales gastos aparecen el gas, la energía eléctrica y los salarios establecidos mediante convenios colectivos.

Ante este escenario, D’Angelo señaló que el margen de maniobra empresarial es reducido y que el ajuste termina concentrándose en la cantidad de trabajadores.

Por el momento, las plantas frigoríficas de Santa Fe no registraron despidos masivos por falta de trabajo, aunque el sector permanece en estado de alerta y expectativa.

Las empresas analizan distintas alternativas para reducir costos y sostener la actividad, mientras la menor demanda interna y el incremento de los gastos operativos mantienen bajo presión a una parte de la industria frigorífica provincial.