La carne vacuna argentina encontró precios atractivos y compradores interesados en SIAL París 2026, una de las principales ferias internacionales de alimentos. Durante el encuentro, realizado del 17 al 21 de octubre, algunos cortes alcanzaron valores de hasta US$ 24.000 por tonelada FOB, según las referencias comerciales difundidas por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
El organismo participó junto con 30 empresas exportadoras nacionales, que mantuvieron reuniones con importadores, distribuidores y clientes internacionales en un pabellón de 1.000 metros cuadrados. El balance fue positivo por el movimiento comercial y las perspectivas para colocar cortes de mayor valor en mercados estratégicos.
Los cortes que cotizaron más alto
El bife ancho encabezó las referencias de precios, con valores de entre US$ 23.000 y US$ 24.000 por tonelada FOB. El rump and loin se negoció entre US$ 22.000 y US$ 22.500, mientras que la picaña rondó los US$ 18.500.
En otros segmentos, la nalga registró valores cercanos a los US$ 12.000 por tonelada y la rueda Hilton se ubicó entre US$ 11.000 y US$ 12.000.
Los valores corresponden a referencias comerciales observadas durante la feria y no implican que todas las operaciones se hayan cerrado a esos precios. Las condiciones finales dependen del corte, las especificaciones del producto, el destino y los términos de cada negociación.
Además, el IPCVA informó que las conversaciones con compradores de Israel continuaban después de la muestra, con perspectivas comerciales favorables.
Europa abre oportunidades, pero también exige más
El interés por la carne argentina coincidió con una agenda marcada por los requisitos ambientales europeos, las restricciones que afectan el ingreso de carne brasileña y las oportunidades que podría generar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
La combinación de estos factores podría modificar la competencia entre los principales proveedores internacionales. Sin embargo, la posibilidad de ganar mercado dependerá de la implementación de los acuerdos comerciales y de las condiciones concretas de acceso.
Para los exportadores argentinos, el desafío no pasa solamente por ofrecer un producto competitivo, sino también por cumplir las exigencias regulatorias de los destinos más rentables.

La trazabilidad, una condición para competir
Uno de los temas centrales de la feria fue el Reglamento 1115 de la Unión Europea, que establece obligaciones de debida diligencia para productos alcanzados por las normas contra la deforestación y la degradación forestal.
Durante el encuentro, el IPCVA mantuvo reuniones con más de 50 importadores de Alemania, Países Bajos, Portugal e Italia para presentar los avances argentinos en trazabilidad ambiental y sanitaria.
Entre las herramientas analizadas estuvo Visec, un sistema que reúne información para facilitar el cumplimiento de los requisitos exigidos por las autoridades europeas.
El presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt, aclaró que Visec no es una certificación privada por la que los productores deban pagar, sino una herramienta que organiza información vinculada con la deforestación, aspectos fiscales, pueblos originarios y condiciones laborales.
La trazabilidad dejó de ser un asunto exclusivamente productivo: también puede definir la posibilidad de ingresar y permanecer en mercados de alto valor.
El desafío es cerrar negocios
La participación argentina en París dejó precios de referencia atractivos, contactos comerciales y expectativas favorables para ampliar las ventas. Pero el interés de los compradores no garantiza, por sí solo, un aumento de las exportaciones.
La evolución de la demanda, los costos de producción y logística y las exigencias ambientales determinarán cuánto podrá aprovechar el sector de este escenario. También será clave conocer cómo se instrumentan las condiciones comerciales previstas en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Con 30 empresas exportadoras presentes, la carne argentina mostró capacidad para competir en los segmentos de mayor valor. Ahora deberá convertir las reuniones y las buenas cotizaciones en contratos concretos, sin que los costos y las exigencias de acceso le resten competitividad.