La actividad supermercadista en Rosario atraviesa un escenario de ventas “amesetadas” pero en baja, con márgenes cada vez más estrechos y una fuerte presión de costos. Así lo describió Sergio Casinerio, presidente de la Cámara de Supermercadistas de Rosario, en diálogo con Marcelo Fernández, en Radio Fisherton, quien advirtió que la recomposición salarial es clave para revertir la tendencia.
Según explicó, la caída no se detuvo, aunque se desaceleró levemente. El problema central es que el consumidor perdió poder de compra real, no sólo por alimentos sino por el fuerte incremento en servicios: tarifas, prepagas, combustible, seguros y electricidad. “El techo lo está poniendo el consumo”, resumió.
Cambio de hábitos y sustitución
El impacto no es uniforme. Hay productos que directamente “desaparecieron del radar” y otros que se sostienen, pero con sustitución hacia opciones más económicas.
- Fuerte baja en gaseosas y bebidas alcohólicas, con un componente tanto económico como cultural.
- Menor venta de carne vacuna, compensada por mayor consumo de pollo y cerdo, significativamente más baratos.
- Migración hacia marcas más económicas, lo que reduce el ticket promedio.
Casinerio remarcó que el volumen total de carne consumida no varió sustancialmente, pero sí su composición interna. “El cerdo pasó a ser protagonista”, explicó, en línea con un cambio estructural del consumo.
Precios contenidos y promociones en debate
En materia de precios, sostuvo que la demanda funciona como límite: aumentos desmedidos implican pérdida inmediata de ventas. Sin embargo, cuestionó la lógica de los descuentos bancarios del 20% o 30% en un contexto de inflación mensual del 2% al 3%.
“Terminamos cautivos de los medios de pago”, señaló, aludiendo a que las entidades financieras trasladan mayor parte del costo promocional al comercio, afectando la rentabilidad.
Margen mínimo y costos en alza
El margen neto de un supermercado “ordenado”, afirmó, ronda entre 2% y 3% limpio, una cifra que hoy se ve erosionada por:
- Caída del volumen vendido.
- Costos estructurales elevados.
- Incremento del peso de la energía eléctrica, que ya representa entre 1,5% y 2% de la facturación bruta.
“Es un negocio de volumen; si el volumen cae, el margen desaparece”, sintetizó.
Retiro de grandes cadenas
En este contexto, varias multinacionales revisaron su permanencia. Casinerio mencionó la salida de Walmart y Makro, mientras que Carrefour y Libertad atraviesan procesos de reestructuración.
El diagnóstico es claro: estructuras grandes, altos costos fijos y rentabilidad casi nula vuelven inviable el modelo tradicional de hipermercado, especialmente tras la caída del consumo de bienes no esenciales (electrodomésticos, bazar, neumáticos), que antes compensaban las ofertas masivas en alimentos.
Convivencia con almacenes
Lejos de una competencia directa, el titular de la Cámara habló de “momentos distintos en la vida del consumidor”. El supermercado y el almacén cumplen funciones complementarias según ubicación y conveniencia.
Un sector en transición
El cuadro general muestra un equilibrio inestable: ventas débiles, márgenes exiguos y necesidad urgente de eficiencia en costos (iluminación LED, optimización de frío, climatización y estructura operativa).
“Hoy nadie está ganando dinero”, concluyó Casinerio. La expectativa está puesta en una eventual mejora del poder adquisitivo que reactive el consumo y devuelva previsibilidad a un sector clave en la economía cotidiana.
