El ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó una definición que reconfigura expectativas: “los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en décadas”. Con ese pronóstico, el Gobierno busca marcar un punto de inflexión en la lógica de inversión y producción.
Desde su experiencia en mercados globales, el funcionario describió el desarme definitivo de un esquema basado en proteccionismo y emisión, reemplazado por uno centrado en estabilidad macroeconómica y apertura. La clave, según remarcó, pasa por cambiar incentivos: “si son correctos, los resultados también lo serán”.
Del “zoológico” a la competencia real
Caputo fue directo al cuestionar el modelo anterior, donde muchas empresas operaban en un mercado cerrado. “Cazaban en el zoológico”, graficó, aludiendo a rentabilidades sostenidas por barreras artificiales.
Ese esquema, aseguró, quedó atrás. La eliminación del déficit y la apertura comercial obligan a competir en productividad, costos e innovación.
El contraste se refleja en casos concretos:
- Fate optó por retraer su producción frente al nuevo escenario.
- Lumilagro, en cambio, invirtió, mejoró su oferta y hoy alcanza récord de ventas y exportaciones.
“La gente puede comprar mejor y más barato, incluso productos nacionales”, subrayó el ministro.
El fin del consumo inflado
Uno de los ejes centrales del diagnóstico fue el cambio en la dinámica del consumo. Durante años, explicó, el crecimiento se sostenía en compras anticipadas para escapar de la inflación, no en demanda genuina.
“Eso no es crecimiento sano, genera más pobreza”, advirtió.
Hoy, con la estabilización en marcha, se observa el fenómeno inverso: recomposición de la demanda de pesos, lo que —según el Gobierno— permitirá una desaceleración fuerte de la inflación y recuperación de la actividad.
Reconversión productiva y empleo
El impacto en el empleo industrial es una de las principales preocupaciones. Caputo lo encuadró en un proceso global:
la economía migra hacia servicios y conocimiento, sectores que ya dominan en países desarrollados.
En Argentina, ese proceso recién comienza, con espacio para crecer desde el actual 60% de participación. La clave será integrar industria con servicios de alto valor agregado, como ocurre en el ecosistema agtech.
Inversiones y shock logístico
El Gobierno apuesta a consolidar el cambio con una fuerte entrada de capitales. Caputo confirmó:
- 35 proyectos aprobados bajo el RIGI
- USD 85.000 millones comprometidos
A esto se suma un plan para intervenir más de 12.000 km de rutas, apuntado a reducir costos logísticos y mejorar la competitividad del interior productivo.
Un nuevo paradigma sin red
El mensaje final fue contundente: no habrá retorno al modelo anterior ni asistencia estatal para sostener ineficiencias.
“Para que haya empleo, tiene que haber inversión”, sintetizó Caputo, dejando claro que el nuevo escenario exige empresas más eficientes, innovadoras y competitivas.
