El intendente de Pablo Javkin encabezó este lunes el acto oficial por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo y aprovechó el discurso para enviar un fuerte mensaje político centrado en la autonomía de Rosario, la recuperación de la seguridad y el crecimiento de la ciudad.
Ante autoridades y vecinos, el mandatario vinculó el espíritu revolucionario de 1810 con el proceso autonómico rosarino y sostuvo que la ciudad atraviesa una nueva etapa institucional. “Hoy, somos la Ciudad Autónoma de Rosario. Hoy, tenemos el derecho y la responsabilidad de construir nuestro propio destino”, afirmó.
En uno de los pasajes más duros del discurso, Javkin recordó los años atravesados por la violencia ligada al narcotráfico y apuntó contra quienes —según dijo— “se hacían los distraídos” mientras la ciudad sufría. “Las mafias quisieron arrebatarnos la tranquilidad de nuestra vida cotidiana”, expresó.
El intendente defendió el trabajo coordinado entre los distintos niveles del Estado y destacó medidas como el refuerzo de la presencia policial, los controles penitenciarios y la urbanización de barrios populares. “Tomamos una decisión firme: dar batalla sin descanso contra la pus que nos invadía”, sostuvo.
Además, reivindicó la recuperación del espacio público y el impulso de obras como parte de una estrategia integral para consolidar la pacificación de la ciudad. “Pacificar una ciudad es moverla”, afirmó, y agregó que Rosario volvió “a construir, crear y crecer”.
En ese marco, cuestionó a sectores opositores que critican el actual proceso de obras y transformación urbana. “No nos van a parar. No van a llevarnos de nuevo a la quietud y al miedo”, lanzó el jefe municipal.
“Nadie sana yendo para atrás. Se sana yendo para adelante”, insistió Javkin, al enumerar políticas vinculadas a seguridad, convivencia y recuperación de espacios públicos. También destacó el rol de las familias, los clubes y los barrios en el proceso de reconstrucción social.
Sobre el cierre, el intendente retomó el reclamo histórico por un país más federal y cuestionó decisiones tomadas “lejos de las realidades” del interior productivo. “No habrá poder sobre la tierra que frene la voluntad de un pueblo de ser más grande, más bueno y más libre”, concluyó.
