Los medicamentos en Argentina mantienen una fuerte brecha frente a los precios internacionales: los productos de uso frecuente cuestan más que en otros mercados en 9 de cada 10 comparaciones y registran un sobreprecio mediano de 3,1 veces.
El fenómeno tiene un impacto directo en el acceso a los tratamientos y en los gastos de las familias. Diego Sagardía, directivo y gerente comercial de Mutual Jerárquicos Salud, analizó la situación a partir de la experiencia de la entidad, que administra 13 farmacias, una droguería oncológica y brinda cobertura a unos 200.000 afiliados.
Según explicó, el principal salto de precios se produjo durante los últimos meses de 2023. Entre agosto y diciembre de ese año, los medicamentos de uso habitual registraron incrementos superiores al 430% o 450%, mientras que la inflación del período se ubicó alrededor del 210% o 220%.
En el segmento de medicamentos de alto costo, el aumento llegó al 834% durante ese mismo período.
Un aumento que quedó instalado
Sagardía sostuvo que los valores alcanzados a fines de 2023 no se corrigieron posteriormente y continuaron aumentando durante 2024, 2025 y 2026.
De acuerdo con su análisis, los incrementos posteriores se aplicaron sobre una estructura de precios que ya había quedado fuertemente elevada. Por eso, consideró que el costo actual de los medicamentos debería ser sustancialmente menor si se toma como referencia la evolución general de los precios.
El directivo vinculó el salto inicial con el cambio de gestión y el proceso de desregulación, aunque aclaró que existen otros factores que explican las diferencias internacionales, como cuestiones impositivas, costos de empaque y las características de comercialización en otros países.
Cuando comprar el medicamento se vuelve un problema
La consecuencia más visible de esta situación aparece en las farmacias. Según Sagardía, cada vez es más habitual que pacientes lleguen al mostrador y deban decidir no llevar un medicamento porque no pueden pagarlo.
Las posibilidades de cobertura también generan diferencias. En el caso de Jerárquicos Salud, señaló que se ofrece a los afiliados la posibilidad de optar entre la marca líder y otras alternativas con la misma droga, pero de diferentes laboratorios y con precios distintos.
A esto se suma el uso creciente de financiación con tarjeta de crédito, especialmente promociones de tres cuotas sin interés, para afrontar el costo de la medicación mensual.
El problema, planteó, se vuelve todavía más complejo en tratamientos de alto costo, donde el impacto de los aumentos sobre el sistema de salud y los pacientes es considerablemente mayor.
La competencia como posible salida
Para Sagardía, una de las claves para reducir los precios estaría en generar mayor competencia entre los laboratorios y las farmacias.
El gerente de Jerárquicos Salud recordó que planteó esta cuestión durante un encuentro con el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones. Su argumento es que una mayor libertad para competir mediante los márgenes comerciales podría generar ofertas más económicas para los consumidores.
Actualmente, explicó, las farmacias trabajan con un Precio de Venta al Público (PVP) establecido de manera uniforme para un mismo medicamento.
La discusión sobre los precios, de esta manera, no se limita al costo de producción: también involucra la estructura de comercialización, los márgenes de rentabilidad, la regulación y la capacidad de los pacientes para sostener sus tratamientos.
Con medicamentos que llegan a costar tres veces más que en mercados internacionales, la brecha se transformó en un problema que impacta tanto en la economía familiar como en la capacidad del sistema sanitario para garantizar el acceso a los tratamientos.
