Emergencias climáticas

Las escuelas de Santa Fe tendrán un protocolo especial para enfrentar temporales e inundaciones

La nueva normativa define cuándo podrán suspenderse las clases, limita el uso de establecimientos como centros de evacuación y obliga a cada institución a preparar un plan para sostener la continuidad pedagógica.

El Gobierno de Santa Fe estableció un nuevo protocolo para organizar el funcionamiento de las escuelas ante temporales, inundaciones, emergencias hídricas y otras contingencias que puedan impedir el normal dictado de clases.

La medida quedó formalizada mediante la Resolución 2234/2026, firmada por el ministro de Educación, José Goity, y alcanza a establecimientos públicos y privados de todos los niveles y modalidades de la provincia.

Uno de los principales cambios es que las escuelas no serán utilizadas como centros de evacuación como regla general. Esa posibilidad quedará reservada para situaciones excepcionales de extrema necesidad, únicamente cuando no exista otro inmueble disponible.

El objetivo es evitar que una emergencia prolongada termine interrumpiendo durante semanas las trayectorias educativas y preservar, dentro de las posibilidades, el vínculo entre estudiantes y escuelas.

Quién decide la suspensión

El protocolo establece que mantener las actividades será el criterio inicial. Cuando las condiciones climáticas, hídricas o de accesibilidad vuelvan imposible o riesgosa la presencialidad, la decisión de suspender las clases no corresponderá a cada establecimiento.

La medida estará a cargo de la Delegación Regional de Educación correspondiente, previa consulta con Protección Civil, autoridades ministeriales y otras áreas del Estado.

La suspensión podrá establecerse inicialmente por hasta cinco días hábiles y renovarse por otros cinco si la emergencia persiste. Ante una situación más prolongada, deberán evaluarse alternativas para sostener algún grado de presencialidad.

Planes para continuar las clases

Cada institución deberá elaborar un Plan Institucional de Continuidad Pedagógica e incorporarlo a su Proyecto Educativo Institucional.

El esquema deberá contemplar canales de comunicación con las familias, contactos actualizados, información sobre estudiantes con dificultades de conectividad y alternativas en papel para quienes no puedan acceder a recursos digitales.

Además, los docentes tendrán que preparar un portafolio pedagógico de contingencia con actividades vinculadas a los contenidos que estén trabajando y que puedan implementarse de manera inmediata ante una suspensión.

Las propuestas deberán contemplar distintos niveles de conectividad y poder realizarse con recursos disponibles en los hogares.

Durante el período sin presencialidad, los docentes deberán mantener el contacto con los estudiantes, responder consultas, realizar seguimiento y registrar las acciones desarrolladas. Cuando las condiciones lo permitan, también podrán realizarse encuentros virtuales.

La nueva regulación busca así establecer de antemano cómo actuar frente a fenómenos meteorológicos severos, con un doble objetivo: proteger los establecimientos y garantizar la continuidad educativa mientras dure la emergencia.