Crisis habitacional

Alquilar en Rosario ya consume hasta 84% de una jubilación mínima y supera al salario básico

Un informe del CESO revela subas de hasta 46% interanual. El costo de un monoambiente ya excede el ingreso mínimo y tensiona el acceso a la vivienda.

El mercado de alquileres en Rosario profundiza su desequilibrio. Un informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) mostró que los valores locativos siguen en niveles elevados y crecen por encima de los ingresos, agravando el acceso a la vivienda para jubilados y trabajadores de menores recursos.

Según el relevamiento, la mediana de un monoambiente alcanzó los $380.000, mientras que un departamento de dos ambientes llegó a $480.000 y uno de tres ambientes trepó a $650.000. En términos interanuales, los aumentos fueron de hasta 46,2%, consolidando una tendencia de fuerte presión sobre los inquilinos.

El dato más crítico aparece al cruzar estos valores con los ingresos. Un jubilado con haber mínimo —$450.319— debe destinar el 84,4% para alquilar un monoambiente, sin incluir expensas ni servicios. En el caso del Salario Mínimo Vital y Móvil ($357.800), ni siquiera alcanza para cubrir ese costo, ya que representa apenas el 94,2% del valor mensual.

A esta ecuación se suma un factor clave: las expensas representan en promedio un 15,4% adicional, lo que eleva el costo real de un monoambiente por encima de los $430.000 mensuales antes de sumar servicios básicos.

El informe también advierte que los precios de oferta crecen más rápido que los contratos vigentes. Mientras el Índice para Contratos de Locación (ICL) del Banco Central registró una suba interanual del 33,3% a inicios de abril, los valores publicados en el mercado avanzaron por encima de ese nivel en todos los segmentos.

Desde el CESO señalan que el alquiler se consolidó como uno de los principales focos de conflictividad, especialmente en renovaciones contractuales. La falta de indicadores locales robustos, agregan, dificulta acuerdos previsibles entre propietarios e inquilinos.

El panorama refleja un problema estructural: alquilar dejó de ser solo un gasto para convertirse en una variable crítica de presión económica. Con ingresos rezagados y costos en alza, el acceso a la vivienda en Rosario aparece cada vez más condicionado, en un mercado que sigue bajo tensión.