El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en abril una suba de 5,2% mensual y volvió a encender señales de alerta sobre la dinámica inflacionaria. El dato publicado por el INDEC mostró una aceleración de 1,8 puntos respecto de marzo y dejó un contraste incómodo para el Gobierno: el indicador mayorista duplicó al IPC minorista, que había sido de 2,6%.
En términos acumulados, el IPIM avanzó 11,6% en el primer cuatrimestre y 30,8% interanual. En paralelo, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) subió 4,8% mensual y el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también marcó un incremento de 4,8% durante abril.
El salto estuvo fuertemente concentrado en energía y combustibles. Según el informe oficial, los productos nacionales aumentaron 5,3%, mientras que los importados avanzaron 2,5%. Dentro de los nacionales, las mayores incidencias correspondieron a petróleo crudo y gas, refinados del petróleo y productos químicos.
El principal impulso provino de petróleo crudo y gas, que trepó 22,9% mensual. Los productos refinados del petróleo subieron 13,6%; sustancias y productos químicos, 5,1%; y caucho y plástico, 7,4%. Solo petróleo y refinados explicaron más de 3,7 puntos del aumento general del índice.
Sobre esa base se apoyó el ministro de Economía, Luis Caputo, para relativizar el dato y adjudicarlo principalmente al impacto internacional de la guerra en Medio Oriente. El funcionario sostuvo que cerca del 85% del aumento estuvo explicado por combustibles y derivados afectados por el conflicto y el cierre del estrecho de Ormuz.
La lectura oficial buscó presentar el fenómeno como un shock externo y no como una generalización de aumentos en toda la estructura productiva. Sin embargo, el dato volvió a mostrar tensión entre la desaceleración del IPC y el comportamiento de los precios mayoristas, históricamente más sensibles a variaciones cambiarias, insumos difundidos y commodities.
El desacople también reavivó el debate sobre la transmisión de precios hacia el consumidor. Mientras el presidente Javier Milei sostuvo días atrás que “la mayorista anticipa lo que viene para la minorista”, abril mostró un diferencial significativo entre ambos indicadores.
Dentro del sistema mayorista, además, el incremento estuvo concentrado en productos primarios y manufacturas energéticas. En el IPIM, los productos primarios avanzaron 9,8%, frente a 4% de manufacturados y energía eléctrica. En el IPP, los primarios subieron 7,5%.
No todos los sectores acompañaron la aceleración. Los productos agropecuarios retrocedieron 0,6% mensual. También mostraron bajas vehículos automotores y repuestos (-1%), productos metálicos básicos (-1,6%) y máquinas y equipos (-0,1%). Los importados, por su parte, se movieron muy por debajo del promedio general, con una suba de 2,5%.
En el acumulado del año, petróleo crudo y gas lideró ampliamente las subas con 62,3%, seguido por refinados del petróleo (25%) y productos pesqueros (23,9%). En la comparación interanual, petróleo y gas alcanzó un incremento de 69,2%, mientras que refinados del petróleo llegó a 58,9%, consolidando una presión inflacionaria concentrada en energía y materias primas.
