Santa Fe volvió a ubicarse en el centro del debate por la litigiosidad laboral tras registrar 6.535 juicios contra ART en el primer cuatrimestre de 2026, con un fuerte salto durante abril que encendió alarmas en el sistema asegurador y empresario.
Según datos difundidos por la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo, sólo en abril ingresaron 2.241 nuevas demandas por riesgos del trabajo en la provincia, lo que representó una suba interanual del 24,9%, una de las más altas del país entre los principales distritos.
El crecimiento santafesino contrastó con la dinámica nacional. Entre enero y abril se contabilizaron 39.687 nuevos juicios en todo el país, apenas 2,3% más que en el mismo período de 2025. En Santa Fe, en cambio, el ritmo de crecimiento fue considerablemente mayor.
A nivel nacional, el sistema acumula actualmente 135.000 demandas en los últimos doce meses y proyecta cerrar 2026 con cerca de 138.600 juicios, lo que marcaría un nuevo récord histórico.
Frente a ese escenario, la provincia comenzó a impulsar cambios normativos y judiciales orientados a reducir el nivel de conflictividad y descomprimir el sistema.
Entre las principales medidas aparece la reciente reforma del Código Procesal Laboral, impulsada con el objetivo de acercar el esquema santafesino a modelos aplicados en provincias como Córdoba y Mendoza, donde los niveles de litigiosidad son más bajos.
Los cambios incluyen una reducción del plazo de caducidad a 90 días, cuando anteriormente el margen para iniciar reclamos llegaba hasta dos años, además de límites a honorarios periciales y un fortalecimiento del Cuerpo Médico Forense.
Desde la UART consideran que la combinación entre la reforma procesal y la puesta en funcionamiento del nuevo esquema forense por parte de la Corte Suprema de Santa Fe podría ayudar a contener el crecimiento de demandas.
El trasfondo del debate, sin embargo, excede el plano judicial. Para el sector empresario y asegurador, el aumento sostenido de la litigiosidad introduce mayores costos, incertidumbre y menor previsibilidad sobre el empleo formal.
Aunque Santa Fe no lidera en cantidad absoluta de demandas —por volumen, Buenos Aires sigue encabezando el ranking— sí aparece hoy como uno de los distritos con mayor deterioro relativo.
La situación adquiere especial relevancia en una provincia con fuerte peso industrial, agroexportador y logístico, donde la discusión sobre competitividad y costos laborales viene ganando protagonismo en medio de la desaceleración económica y la presión sobre el empleo privado.
