La puja por la concesión de la hidrovía suma tensión a medida que avanza el proceso licitatorio. Las empresas Jan De Nul y Servimagnus, que compiten en conjunto, salieron a desmentir de forma categórica las acusaciones de su rival DEME Group sobre supuestos vínculos actuales con capitales chinos.
“Es una falacia mal intencionada que busca entorpecer el proceso”, afirmaron ambas compañías en un comunicado, donde remarcaron que no mantienen hoy relaciones comerciales ni contractuales con empresas controladas por Estados soberanos.
El cruce se da en un momento decisivo de la licitación de la vía navegable troncal, uno de los contratos de infraestructura más importantes del país. Tras la apertura del sobre de antecedentes, en los próximos días se conocerán las ofertas técnicas, que serán determinantes ya que la competencia no se definirá por precio.
En ese escenario, en el sector empresario aseguran que Jan De Nul quedó mejor posicionada en la primera instancia, lo que eleva la presión sobre DEME para presentar una propuesta superadora en obras y tiempos de ejecución.
La discusión también refleja el trasfondo político. La mención a capitales chinos aparece como un factor sensible para la administración de Javier Milei, alineada con Estados Unidos en la disputa geopolítica global, lo que convierte el tema en un elemento de peso dentro de la competencia.
Desde las empresas apuntadas admitieron que en el pasado hubo vínculos con firmas chinas, como la Shanghai Dredging Company, pero aclararon que esa relación finalizó en 2020. Para esta licitación, subrayaron, la propuesta prevé utilizar exclusivamente dragas propias del grupo Jan De Nul, en línea con el pliego.
Además, recordaron que las alianzas entre compañías son habituales en este tipo de obras, incluso entre competidores. En ese sentido, señalaron que la propia DEME también integró consorcios con firmas chinas, como China Road and Bridge Corporation, en proyectos internacionales.
Con acusaciones cruzadas y definiciones técnicas en puerta, la licitación de la hidrovía entra en su tramo más caliente, donde se juega no solo un contrato millonario, sino también influencia estratégica.
